Etiqueta: Venezuela

  • Canciller cubano desmiente a Trump y niega un “colapso” de la isla

    Canciller cubano desmiente a Trump y niega un “colapso” de la isla

    El gobierno de Cuba rechazó las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien aseguró que la isla “está a punto de caer”. Calificó dichos señalamientos como parte de una “agenda de mentiras” impulsada por políticos cubanoamericanos y grupos de interés.

    Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, negó que el país atraviese un colapso y acusó a Trump de repetir narrativas falsas tras sus recientes amenazas a distintas naciones, entre ellas la isla caribeña, luego de la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela.

    A través de su cuenta en X, Rodríguez afirmó que las declaraciones de Trump buscan encubrir una “política criminal de asfixia y guerra económica recrudecida contra Cuba”, la cual, dijo, ha provocado daños y desesperación en las familias cubanas.

    El canciller subrayó que el pueblo cubano defenderá su soberanía frente a “cualquier agresión imperialista”, como lo ha hecho históricamente, y reiteró que Cuba no se someterá a presiones externas.

  • Brasil acusa en la OEA que secuestro de Maduro por EUA sienta un precedente global peligroso

    Brasil acusa en la OEA que secuestro de Maduro por EUA sienta un precedente global peligroso

    La delegación brasileña advirtió que la operación militar en Venezuela vulnera la soberanía nacional y debilita el sistema multilateral en el continente.

    Brasil hizo una severa denuncia contra Estados Unidos durante una sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), al calificar como “extremadamente peligrosa” la operación militar ejecutada en Venezuela que derivó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro. Para el gobierno brasileño, se trata de una grave afrenta a la soberanía que amenaza con normalizar la intervención armada entre Estados.

    El representante permanente de Brasil ante la OEA, Benoni Belli, sostuvo que la soberanía nacional y el respeto a las instituciones multilaterales son pilares indispensables para garantizar la autodeterminación de los pueblos y mantener relaciones internacionales basadas en la igualdad y la justicia. Alertó que avalar este tipo de acciones abre la puerta a abusos que ponen en riesgo la estabilidad regional y global.

    Durante la misma sesión, el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, afirmó que el organismo puede respaldar una transición democrática amplia y apoyar reformas institucionales en Venezuela, aunque reconoció que la región se encuentra profundamente dividida frente a la intervención estadounidense. Llamó a los países miembros a mantener un compromiso colectivo para evitar una escalada mayor.

    Aunque se escucharon múltiples discursos en contra del ataque de Estados Unidos, varias delegaciones optaron por no fijar postura, mientras otras expresaron su satisfacción por la captura de Maduro, evidenciando la fractura política al interior del organismo.

    Cabe recordar que Venezuela anunció su salida de la OEA en 2017, decisión posteriormente desconocida por la Asamblea Nacional controlada por la oposición. Pese a ello, la organización con sede en Washington sigue considerando al país como miembro, aun cuando Caracas dejó de participar activamente.

    Además, el Consejo Permanente desconoció las elecciones presidenciales de 2024, respaldando —sin pruebas concluyentes— las acusaciones de fraude promovidas por la oposición y apoyadas por Estados Unidos y la Unión Europea.

  • No es increíble

    No es increíble

    El 4 de enero de 2026, un día después del secuestro en Caracas de Nicolás Maduro y su esposa, tres días antes de que el ejército norteamericano invadiera Nuuk, capital de Groenlandia, y tres días antes de que los marines gringos tomaran por asalto Palacio Nacional, aquí en la Ciudad de México, la presidenta Claudia Sheinbaum estuvo en la Refinería “Miguel Hidalgo”. ¿Se entiende? Quizá así:

    El 2 de enero de 2026, Qiu Xiaoqi, representante de China para Latinoamérica y el Caribe, realizó una visita a Venezuela y entabló un diálogo con el presidente Maduro, quien quizá esa noche se fue a dormir tranquilamente. Durante la madrugada del día 3, a las 2:00 a.m., el presidente venezolano fue capturado ilegalmente por militares estadounidenses en Caracas. La operación, ordenada por Trump, fue denominada Absolute Resolve, Resolución Absoluta, un nombre que tendría que recordarnos el nombre que le dieron los nazis a su plan de exterminio sistemático de la población judía: Solución Final. La operación yanqui en Caracas incluyó bombardeos y ataques aéreos que mataron a casi cien venezolanos, buena parte de ellos civiles. Horas después, Trump declaró: “Después de esto que hicimos anoche, podemos hacerlo de nuevo. Nadie puede detenernos”.

    Tres días después, durante las primeras horas del 7 de enero, unidades de élite del Comando Norte de Estados Unidos, con apoyo aéreo y naval, tomaron el control de Nuuk y aseguraron los puntos estratégicos de Groenlandia. El asalto se desarrolló sin una declaración de guerra y encontró una resistencia heroica pero inútil por parte de las reducidas fuerzas locales. Fuentes del Pentágono justifican la acción como “una medida de seguridad nacional”. El gobierno danés ha convocado una sesión de emergencia de la OTAN, calificando el acto como “una-violación-flagrante-de-la-soberanía-de-Dinamarca-y-del-derecho-internacional”. 

    Ahora, el despacho de la agencia AF acerca de lo sucedido en México, ese mismo día…: CDMX/Palenque, Chiapas, 7 de enero de 2026. En una acción bélica de gran escala, fuerzas estadounidenses ejecutaron dos operaciones simultáneas en México en las horas previas al nuevo día. En la CDMX, un intenso bombardeo redujo a escombros todas las instalaciones militares, incluido el aeropuerto militar de Santa Lucía, dejando la capital mexicana totalmente indefensa. Las bombas devastaron calles, comercios, infraestructura urbana. Hay más de mil muertos. Imágenes satelitales muestran enormes áreas afectadas. Minutos después, un escuadrón de helicópteros Apache y Black Hawk aterrizó en el Zócalo. Cientos de marines aniquilaron a un grupo de militares mexicanos, así como a un contingente de policías y civiles armados que intentaron defender el corazón del país con armas ligeras e, incluso, con piedras. Fue una masacre. Comandos estadounidenses ingresaron a Palacio Nacional, donde capturaron a la presidenta Sheinbaum, quien fue transportada a bordo de un V-22 Osprey a Nueva York, donde se le presentarán cargos por narcotráfico y complicidad con el gobierno de Venezuela. Casi simultáneamente, en Palenque, Chiapas, otro grupo de élite aterrizó en las afueras del poblado y asaltó el rancho “La Chingada”, en donde radicaba el expresidente López Obrador. La operación fracasó: el objetivo, es decir, el líder más importante del llamado humanismo mexicano, no se encontraba en el lugar. La desaparición del expresidente y el secuestro de la jefa de Estado sumen a México en un vacío de poder. La Casa Blanca justificó las acciones señalando que el depuesto gobierno mexicano se negaba a devolver los recursos petroleros “robados a Estados EU e Inglaterra en 1938 por el zurdo Lázaro Cárdenas”. Trump posteó en su red: “AMLO, entrégate. Tampoco te mando un abrazo. Ja, ja”.

    Resulta significativo que un día después del ataque a Caracas y dos días antes de que fuera secuestrada por los norteamericanos, la presidenta Sheinbaum haya encabezado una visita a la refinería de Tula. Durante el evento, la mandataria reseñó cómo los gobiernos de la 4T lograron revertir la destrucción de Pemex. Habló de los cambios legales que permitieron la recuperación de la capacidad de producción de Pemex. Destacó que las ocho refinerías mexicanas producen ya más de un millón de barriles diarios de petrolíferos, y subrayó su importancia en términos de soberanía. 

    China, Rusia y la UE emitieron sendos comunicados alusivos a la invasión de Groenlandia y al ataque a México, externando su preocupación por la “violación-flagrante-al-derecho-internacional”. La ONU y la OEA también se pronunciaron y se dijeron “profundamente-alarmadas”.

    En cuanto a la situación en México, la cuenta en X de a la periodista Carmen Aristegui posteó una fotografía en la que se observa a la presidenta Sheinbaum momentos antes de ser apresada por las fuerzas norteamericanas: “¿No podría haberse vestido con algo más apropiado para la ocasión?” El líder panista Ricardo Anaya celebró la intervención yanqui y aseguró que el futuro es promisorio porque en México hay mucho petróleo. El líder del PRI celebró el fin del “narcogobierno morenista” y sugirió a Trump “pegarle sus chingadazos” a todos los zurdos. La senadora Téllez, en inglés, en entrevista con Azteca, se declaró lista para asumir el gobierno provisional durante los próximos años. Trump, declaró desde su club de golf en Florida que ya es hora de que se entienda que el Golfo de México se llama Golfo de América… Agregó: “There’s no Mexico anymore; from now on is Ex-Mex”.

    Por supuesto, lo que he leído hasta aquí, quitando el ataque a Caracas y el secuestro ilegal de Maduro, es una ficción, una ficción distópica, un horror. No la escribí con el afán de hacer reír a nadie. La escribí para vislumbrar un escenario que ya no es increíble. El propio Trump, horas después de la agresión en Caracas, amenazó a nuestro país, a nuestro gobierno, a nosotros. Escribo esto para que quede claro qué quiere la derecha mexicana: quieren lo peor para todos. No es tiempo ni de reírnos ni de minimizar las estupideces que profiere el conservadurismo, sus HT machacones, narco esto y narco lo otro, sus amenazas, sus improperios y falsas acusaciones. Aplaudieron lo que sucedió en Caracas porque ellos, ahora sí, quieren que nos convirtamos en Venezuela.

  • Venezuela: más preguntas que banderas

    Venezuela: más preguntas que banderas

    En cuestión de horas, Venezuela pasó de ser una crisis prolongada y aparentemente inmóvil a convertirse en el epicentro de una sacudida internacional. La captura de Nicolás Maduro por una operación directa del gobierno de Estados Unidos rompió un equilibrio precario que llevaba años sosteniéndose entre sanciones, aislamiento, retórica y desgaste interno. No fue una transición negociada, ni una revuelta interna, ni una decisión multilateral. Fue un acto abrupto que desordenó el tablero, aceleró los tiempos y colocó a millones de personas frente a una avalancha de versiones, juicios inmediatos y exigencias de tomar partido. Mientras los titulares hablaban de invasión o liberación, de justicia o saqueo, en casas, trabajos y sobremesas se repetía una sensación común: nadie tenía del todo claro qué pensar.

    La primera pregunta apareció casi de inmediato. ¿Esto fue bueno o malo?

    La respuesta honesta es que no cabe en una sola palabra. Para una parte importante de la población venezolana, el régimen que cayó había cerrado todas las salidas internas: elecciones sin credibilidad, instituciones erosionadas y una crisis social que expulsó a millones. Desde ahí, el fin de ese poder se siente como un alivio. Pero al mismo tiempo, la forma en que ocurrió introduce una grieta inquietante. Las reglas que existen para proteger a los países más débiles fueron quebradas por una potencia que decidió actuar por fuera de los mecanismos tradicionales. El hecho puede aliviar y preocupar al mismo tiempo. Ambas cosas pueden ser ciertas sin anularse.

    Luego vino la siguiente duda. ¿Estados Unidos hizo lo correcto?

    Planteada así, la pregunta exige una respuesta moral que la política internacional rara vez ofrece. Estados Unidos no actúa como héroe ni como villano de película. Actúa como potencia. Las potencias intervienen cuando consideran que el costo de no hacerlo es mayor que el de actuar. En este caso, el colapso venezolano ya generaba efectos regionales reales: migración, economías ilícitas, presión sobre mercados y una inestabilidad que dejó de ser manejable con sanciones y discursos. Comprender esa lógica no equivale a justificarla, pero sí evita caer en lecturas ingenuas.

    La sospecha siguiente fue inevitable. ¿Lo hizo por ayudar o por petróleo?

    La respuesta tampoco es binaria. Venezuela es estratégica por sus recursos energéticos y eso nunca es irrelevante. Negarlo sería ingenuo. Pero reducir todo al petróleo es igual de simplista. Durante años, esos recursos estuvieron ahí sin ser plenamente aprovechables por sanciones, deterioro e incapacidad operativa. El verdadero interés no está solo en el recurso, sino en lo que viene después: quién decide cómo se reconstruye el país, bajo qué reglas, con qué controles y con qué nivel de autonomía real. El petróleo no explica todo, pero atraviesa todo.

    Conforme bajó el ruido inicial, apareció la pregunta más importante. ¿Qué va a pasar ahora, en serio?

    En el corto plazo, lo urgente es evitar el vacío. Mantener servicios básicos, algo de seguridad y una mínima continuidad administrativa. En el mediano plazo, se abrirá la disputa real: si habrá una transición democrática profunda o solo un reacomodo del poder con nuevos rostros y viejas estructuras. En el largo plazo, la pregunta será más dura: si Venezuela logra reconstruir instituciones propias o entra en una nueva forma de dependencia, ahora con respaldo externo. Nada de esto es automático. Ninguna captura sustituye la tarea de reconstruir un Estado.

    Entonces surge otra inquietud, cargada de memoria. ¿Esto ya lo ha hecho antes Estados Unidos?

    Sí. Y América Latina lo sabe. Por eso la región reaccionó con cautela. No por ideología, sino por experiencia. Las intervenciones suelen prometer soluciones rápidas, pero dejan consecuencias largas. La historia regional está llena de episodios donde la excepción se volvió regla y el costo lo pagaron las sociedades locales, no quienes tomaron la decisión.

    Así, la historia vuelve al punto de partida. Venezuela no es solo un país en transición. Es un espejo incómodo de un mundo que está probando límites sin consenso claro. El fin de un régimen no garantiza el inicio de un orden justo. Romper una regla puede parecer necesario en el momento, pero nunca es neutral para el futuro. Entre la soberanía que falló y el rescate que irrumpe, el sistema internacional avanza sin certezas compartidas. Por eso, más que celebrar o condenar de inmediato, este episodio exige algo menos espectacular y más urgente: comprender que lo ocurrido no solo redefine el destino de Venezuela, sino que anticipa las reglas bajo las cuales muchas otras naciones podrían verse juzgadas mañana. Y esa historia apenas comienza.

  • Intervención en Venezuela, pero no en Groenlandia

    Intervención en Venezuela, pero no en Groenlandia

    Por: Frank Alvarado

    Países europeos rechazaron una posible incursión en Groenlandia, pese a no confrontar la intervención en Venezuela.

    Macron, de Francia, Merz, de Alemania, Meloni, de Italia, Tusk, de Polonia, Sánchez, de España, Starmer, de Reino Unido y Frederiksen, de la propia Dinamarca lanzaron un comunicado en conjunto donde rechazaron cualquier intento de intervención en Groenlandia por parte de Estados Unidos, pese a que algunos mandatarios no condenaron lo ocurrido en Venezuela.

    “Necesitamos Groenlandia por seguridad nacional, es muy estratégico ahora mismo”, declaró el presidente Trump a bordo del Air Force One después de que su operación militar atacará Caracas y capturará al presidente venezolano, Nicolás Maduro. Un hecho que despertó tensiones internacionales y llevó a la redacción del documento.

    “Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde únicamente a Dinamarca y a Groenlandia decidir sobre los asuntos que conciernen a Dinamarca y Groenlandia”, se puede leer en la declaración de este 6 de enero. Aunque dicha posición dista mucho de cómo tomaron los dirigentes de Francia e Italia lo ocurrido en Venezuela.

    “El pueblo venezolano está hoy liberado de la dictadura de Nicolás Maduro y no puede sino celebrarlo”, escribió Emmanuel Macron, el presidente de Francia, en su cuenta de X, para después formar parte de los que llamaron a respetar “los principios de la Carta de la Naciones Unidas, entre ellos la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras”, como dice en el documento.

    Mientras que la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, que también firmó el documento a favor de Groenlandia, en el caso del país latinoamericano dijo que “la acción militar exterior no es la vía para acabar con los regímenes totalitarios, pero al mismo tiempo considera legítima la intervención defensiva contra ataques híbridos a su seguridad”.

    Frierich Merz, el canciller alemán, de forma cauta sobre la nación caribeña señaló que “la clasificación jurídica de la intervención estadounidense es compleja. Nos tomaremos nuestro tiempo para ello. La referencia sigue siendo el derecho internacional”. En el caso de Reino Unido, Keir Starmer, dijo: “consideramos a Maduro como un presidente ilegítimo y no derramaremos lágrimas por el fin de su régimen”.

    En el caso de Donald Trusk, sólo se refirió a Venezuela al calificarlo como un duro golpe y decir que “un evento como el ataque estadounidense de hoy contra Venezuela afecta al mundo entero”. Fue Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, quien se mostró más tajante al condenar el ataque y decir que “viola el derecho internacional y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo”

    Mientras que el gobierno de Dinamarca se dedicó a decir que “dramáticos son los acontecimientos en Venezuela, que seguimos de cerca. Necesitamos retomar el camino hacia la desescalada y el diálogo. Se debe respetar el derecho internacional”.

    Es ante estas declaraciones, que no muestran una postura firme condenando la intervención en Venezuela y que algunas incluso condonan el suceso, donde se marca una disparidad con el discurso que tienen al reprobar una posible acción de EUA con Groenlandia, pese a que en ambos casos existiría un ataque a la soberanía y autodeterminación de las naciones.

  • Capitalismo raja a Maduro: la captura de Maduro y el fenómeno del consumo.

    Capitalismo raja a Maduro: la captura de Maduro y el fenómeno del consumo.

    La detención de Nicolás Maduro y las imágenes de su traslado a Estados Unidos detonaron una conversación que trascendió lo político: su vestimenta americana se vuelve un producto viral, tras agotarse después de horas.

    Tras la captura de Nicolás Maduro este 3 de enero de 2026, más allá del debate político, otro aspecto que terminó acaparando la atención en redes sociales fue la vestimenta con la que el mandatario venezolano fue visto, creando una nueva conversación centrada en aspectos visuales y simbólicos.

    La primera fotografía publicada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mostró a Maduro vistiendo un conjunto deportivo de la marca Nike, lo que provocó una reacción inmediata en redes sociales. Usuarios e internautas comenzaron a identificar el outfit, asociándolo con la línea Nike Tech, y a buscar en plataformas digitales el precio y características de las prendas, cuyo costo rondaría los 260 dólares, el cual se agotó a las pocas horas. 

    Una segunda imagen avivó la conversación. Se trata de Maduro descendiendo del avión que lo trasladó a Nueva York, ahora usando un suéter de la marca estadounidense Origin en color “azul patriota”. La escena no pasó desapercibida. El CEO de la marca aprovechó la visibilidad global para dar la “bienvenida” al mandatario venezolano por redes sociales y comunicar a sus consumidores que ya pueden pre ordenar la pieza para tenerla disponible en primavera.

    El contraste resultó simbólico: un líder político capturado, sometido incluso en su vestimenta, portando marcas del país que ejecutó la operación. La narrativa visual reforzó un mensaje implícito de dominio y control, mientras el capitalismo convertía el acontecimiento en oportunidad comercial.

    Así, lo que inició como una imagen vinculada a un hecho político de alto impacto terminó exponiendo una dinámica cada vez más común en la era digital: la reducción de los sucesos globales a objetos de consumo, incluso la caída de un jefe de Estado.

    Por: Jesica Ochoa

  • Aliados de Ucrania se reúnen en París por la paz con Rusia mientras EUA prioriza Venezuela

    Aliados de Ucrania se reúnen en París por la paz con Rusia mientras EUA prioriza Venezuela

    La cumbre reúne a 27 jefes de Estado y a la OTAN para definir garantías de seguridad para Kiev, en medio de la incertidumbre por el giro de Washington hacia Venezuela y las tensiones con Europa.

    Los aliados de Ucrania sostuvieron en París una reunión clave para delinear las garantías de seguridad del país ante un eventual acuerdo de paz con Rusia, en un contexto marcado por la incertidumbre diplomática y el cambio de prioridades de Estados Unidos, ahora enfocado en la crisis de Venezuela.

    El presidente francés, Emmanuel Macron, encabezó la llamada “coalición de los dispuestos”, que congregó a 27 jefes de Estado y de gobierno, además de representantes de la OTAN, con el objetivo de avanzar en compromisos “concretos” para una paz justa y duradera en Ucrania. A la cita acudieron enviados estadounidenses como Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes sostuvieron encuentros previos en el Palacio del Elíseo.

    Sin embargo, las perspectivas de avance son limitadas. Moscú ha reiterado que no aceptará un alto el fuego sin un acuerdo integral y ha descartado el despliegue de tropas de la OTAN en territorio ucranio. A su vez, Kiev se mantiene cauteloso, al advertir que una tregua sin garantías podría permitir a Rusia reagruparse y relanzar su ofensiva.

    Durante la cumbre, Volodímir Zelensky sostuvo reuniones bilaterales con Macron y con mandos militares de Francia, Reino Unido y Ucrania, además del comandante supremo aliado, Alexus G. Grynkewich, para analizar mecanismos de seguridad, que incluyen monitoreo del alto el fuego, apoyo a las fuerzas armadas ucranianas, una fuerza multinacional y compromisos ante nuevas agresiones rusas.

    El panorama se complica por el giro de Washington. La delegación estadounidense redujo su nivel luego de que el secretario de Estado, Marco Rubio, cancelara su asistencia por la intervención militar en Venezuela. A ello se suman las tensiones con Europa tras las declaraciones del presidente Donald Trump sobre Groenlandia, que obligaron a los líderes europeos a cerrar filas en defensa de la soberanía danesa.

    Aun así, Europa reconoce que necesita el respaldo militar de EUA para sostener cualquier esquema de disuasión frente a Rusia. Como admitió Zelensky, el éxito de la coalición dependerá de si los países están dispuestos a incrementar su presencia, ya sea con tropas, armas, tecnología o inteligencia.

  • Corina Machado agradece a Trump por captura de Maduro y anuncia regreso a Venezuela

    Corina Machado agradece a Trump por captura de Maduro y anuncia regreso a Venezuela

    La líder opositora venezolana afirmó que la detención de Nicolás Maduro marca un punto de inflexión histórico y adelantó que planea volver al país lo antes posible para participar en la reconstrucción democrática.

    María Corina Machado agradeció al presidente de EUA, Donald Trump, por las acciones que derivaron en la captura de Nicolás Maduro, hecho que calificó como un momento decisivo para Venezuela y para la lucha internacional contra el crimen organizado.

    Durante una entrevista con Fox News, Machado sostuvo que la detención del exmandatario representa el inicio del desmantelamiento de un régimen al que calificó como narcoterrorista, y aseguró que este proceso acerca a millones de venezolanos a la libertad y a la justicia.

    La dirigente opositora confirmó que planea regresar a Venezuela “lo antes posible”, luego de haber permanecido más de un año oculta por razones de seguridad. Explicó que su retorno será parte del esfuerzo para encabezar una transición política y colaborar en la reorganización institucional del país.

    Machado también recordó que dedicó el Premio Nobel de la Paz que recibió en octubre a Trump, al considerar que su papel fue determinante en el operativo que culminó con la captura de Maduro. Incluso, planteó la posibilidad de compartir el reconocimiento con el mandatario estadounidense.

    Finalmente, subrayó que una Venezuela libre podría convertirse en un aliado estratégico en seguridad regional, además de impulsar la recuperación económica, atraer inversión extranjera y facilitar el regreso de millones de venezolanos que abandonaron el país en los últimos años.

  • Abogado que liberó a Julian Assange defenderá a Maduro en juicio por narcoterrorismo en Nueva York

    Abogado que liberó a Julian Assange defenderá a Maduro en juicio por narcoterrorismo en Nueva York

    Barry Pollack, el abogado que logró el acuerdo que permitió la liberación de Julian Assange ahora encabeza la defensa legal de Nicolás Maduro en Estados Unidos, en uno de los procesos judiciales más delicados de los últimos años.


    El prestigioso abogado estadounidense Barry Pollack, conocido por haber negociado el acuerdo que permitió la liberación de Julian Assange, asumió la defensa de Nicolás Maduro en el juicio por narcoterrorismo que se desarrolla en una corte federal de Nueva York.

    Maduro, expresidente de Venezuela, fue trasladado a territorio estadounidense tras una operación militar de Estados Unidos, y enfrenta cargos por presunto enriquecimiento  ilícito y por planear el envío de cocaína a territorio de EUA, acusaciones que podrían derivar en una condena de alto impacto político y judicial.

    Pollack, con más de 35 años de experiencia, ha participado en algunos de los juicios más mediáticos del sistema judicial estadounidense, incluido el caso Enron. Su incorporación al equipo legal refuerza la estrategia de defensa del líder chavista ante un proceso que será observado con lupa por la comunidad internacional.

    En paralelo, Cilia Flores, esposa de Maduro y también acusada, contrató al abogado Mark Donnelly, un penalista con trayectoria en casos federales complejos, lo que confirma que la familia del exmandatario apuesta por una defensa de alto perfil frente a una fiscalía decidida a sentar un precedente.

  • Departamento de Justicia de EUA se retracta y admite que no existe el “Cártel de los Soles”

    Departamento de Justicia de EUA se retracta y admite que no existe el “Cártel de los Soles”

    El Departamento de Justicia de Estados Unidos admitió que no existe evidencia del llamado “Cártel de los Soles”, uno de los principales argumentos usados por la administración de Donald Trump para justificar acciones judiciales y políticas contra el presidente venezolano.

    El Departamento de Justicia de Estados Unidos retiró su afirmación sobre la supuesta existencia del “Cártel de los Soles”, presunto grupo criminal que habría sido encabezado por el presidente Nicolás Maduro, reveló The New York Times.

    La retractación debilita de manera directa uno de los pilares legales y políticos utilizados por la administración de Donald Trump, que en 2025 designó a dicho cártel como organización terrorista y lo usó como base para acusaciones formales contra el mandatario venezolano. Con esta decisión, EUA pierde fuerza jurídica para sostener acciones emprendidas bajo ese argumento.

    De acuerdo con el diario estadounidense, la acusación fue parte de una estrategia política y judicial impulsada desde Washington para sentar las bases de la destitución de Maduro. Sin embargo, ahora el propio Departamento de Justicia reconoce que no existen pruebas sólidas que respalden la existencia real de dicha organización criminal.

    Un elemento relevante es que ni la Administración para el Control de Drogas (DEA) ni el Informe Mundial sobre Drogas de la ONU han mencionado jamás al “Cártel de los Soles”, lo que refuerza las dudas sobre la veracidad de la acusación sostenida durante años por EU.

    En paralelo, Nicolás Maduro se declaró no culpable ante un tribunal de Nueva York, donde afirmó ser “un hombre decente” y ratificó su inocencia frente a los cargos presentados en su contra.

    Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum se refirió al tema y subrayó que, independientemente de la situación interna en Venezuela, el intervencionismo extranjero no debe justificarse, reiterando la postura histórica del país en defensa de la soberanía de las naciones.