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  • Gasto millonario en deportaciones revela fallas en políticas de migración

    Gasto millonario en deportaciones revela fallas en políticas de migración

    Un informe del Senado de EUA destaca el costo y la falta de supervisión en la deportación de migrantes a terceros países.

    El Senado de Estados Unidos ha hecho público un informe que revela que el país gastó al menos 40 millones de dólares en deportar a 300 migrantes a naciones ajenas. Los funcionarios de inmigración han ampliado esta práctica, siguiendo las órdenes del presidente Donald Trump. Según el documento de los demócratas del Comité de Relaciones Exteriores, este enfoque ha sido considerado costoso y poco eficiente.

    Los datos indican que el gobierno realizó pagos que varían entre 4.7 y 7.5 millones de dólares a países como Guinea Ecuatorial, Ruanda, El Salvador, Esuatini y Palaos. Los senadores han expresado su preocupación, calificando estas acciones como “derrochadoras” y pidiendo un análisis más exhaustivo de políticas que operan en gran medida sin transparencia.

    Un caso particular ilustra la ineficiencia de estas deportaciones. Un ciudadano jamaicano fue enviado a Esuatini con un costo superior a 181 mil dólares, a pesar de que un tribunal estadounidense había ordenado su regreso a Jamaica. Semanas después, el gobierno de EUA tuvo que trasladarlo de vuelta a Jamaica, un país que nunca se opuso a su regreso.

    Asimismo, el caso de Any Lucía López Belloza, una joven de 19 años, ha generado indignación. Esta estudiante de Babson College fue detenida en un aeropuerto en Texas y deportada a Honduras, a pesar de que existía una orden judicial en su favor. Su situación ha dejado al descubierto la falta de respeto a los procedimientos judiciales.

    Las condiciones en los centros de detención son igualmente alarmantes. El congresista Jamie Raskin describió su reciente visita a una instalación de ICE en Baltimore como “vergonzosa”. Encontró a 60 hombres hacinados en una sola habitación, sin acceso a duchas y con un solo inodoro. Esta situación refleja una falta total de humanidad y respeto por los derechos de los detenidos.

    Además, un informe de ProPublica sobre un centro de detención en Dilley, Texas, arroja luz sobre las experiencias de niños migrantes. Estos pequeños han expresado su angustia por ser separados de sus vidas en EUA y su miedo por el futuro. Sus madres han reportado que sus hijos sufren de problemas de salud, incluso han encontrado gusanos en su comida. Aunque las normas estipulan que los migrantes no deberían permanecer más de 21 días en estas instalaciones, muchos llevan meses atrapados.

    Por otro lado, la situación se complica aún más por incidentes de violencia en el ámbito de la vigilancia migratoria. Recientemente, el jefe interino del ICE, Todd Lyons, informó que dos oficiales parecen haber hecho declaraciones falsas sobre un tiroteo en Minnesota. Este incidente ha añadido más presión sobre una agencia ya criticada por su manejo de las deportaciones.

    Estos casos evidencian la urgencia de revisar las políticas migratorias de Estados Unidos. La opacidad y los altos costos asociados con las deportaciones a terceros países requieren un escrutinio más riguroso para asegurar un trato justo y humano a los migrantes.

  • Republicanos blindan a Trump y frenan control del Senado sobre acciones militares en Venezuela

    Republicanos blindan a Trump y frenan control del Senado sobre acciones militares en Venezuela

    El vicepresidente J. D. Vance rompió el empate para impedir que el Congreso limite el margen de maniobra bélica de la Casa Blanca tras la captura de Nicolás Maduro.

    Los republicanos en el Senado de Estados Unidos bloquearon una iniciativa clave para limitar los “poderes de guerra” del presidente Donald Trump en Venezuela, luego de que el vicepresidente J. D. Vance interviniera para deshacer un empate 50-50 y frenar la resolución impulsada por el demócrata Tim Kaine.

    La propuesta, conocida como Resolución sobre Poderes de Guerra, buscaba obligar a la Casa Blanca a solicitar autorización del Congreso antes de ordenar nuevas acciones militares en territorio venezolano. El debate se activó tras la operación del 3 de enero, en la que fuerzas estadounidenses trasladaron a Nicolás Maduro y a Cilia Flores a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico y terrorismo; Trump sostuvo que se trató de una acción policial, no militar.

    El giro decisivo vino de los republicanos Josh Hawley y Todd Young, quienes retiraron su apoyo tras presiones directas de la Casa Blanca, dejando el tablero empatado y abriendo paso al voto de Vance. Aunque la resolución solo requería mayoría simple (51 votos), el liderazgo conservador cerró filas para bloquearla.

    Desde la mayoría republicana, John Thune argumentó que Estados Unidos “no está en guerra” con Venezuela, pues no hay tropas desplegadas ni operaciones militares en curso. Aun así, Lisa Murkowski, Susan Collins y Rand Paul rompieron con su bancada y respaldaron la iniciativa.

    El episodio evidenció tensiones internas en el Partido Republicano. Trump reaccionó con amenazas públicas contra los disidentes y defendió la autoridad presidencial como comandante en jefe. En paralelo, el secretario de Estado Marco Rubio prometió que cualquier acción futura respetará la Constitución, promesa que bastó para recomponer apoyos.

    De haber avanzado, la ley habría pasado a una Cámara de Representantes con mayoría republicana mínima y, previsiblemente, a un veto presidencial, confirmando el pulso entre Congreso y Casa Blanca por el control del uso de la fuerza.

  • El Senado frena a Trump: Exige aval del Congreso para nuevas acciones militares contra Venezuela

    El Senado frena a Trump: Exige aval del Congreso para nuevas acciones militares contra Venezuela

    La resolución, impulsada por la minoría demócrata y apoyada por cinco republicanos, limita el uso unilateral de la fuerza tras la incursión que derivó en la captura de Nicolás Maduro.

    El Senado de Estados Unidos aprobó una resolución de poderes bélicos para impedir que Donald Trump lance nuevos ataques militares contra Venezuela sin autorización del Congreso, en un revés político tras la operación ordenada el fin de semana pasado.

    La medida fue avalada con 52 votos a favor y 47 en contra, con el respaldo unánime de los demócratas y de los republicanos Rand Paul, Todd Young, Lisa Murkowski, Josh Hawley y Susan Collins.

    La iniciativa, presentada por el senador Tim Kaine, obliga a la Casa Blanca a solicitar permiso legislativo previo para cualquier acción armada contra Venezuela. El debate se intensificó luego de que fuerzas especiales estadounidenses realizaran una incursión en Caracas que culminó con el traslado del presidente Nicolás Maduro a Nueva York, sin notificación previa al Capitolio. Trump justificó la omisión al alegar que “el Congreso tiende a filtrar información”.

    La respuesta fue inmediata. Legisladores de ambos partidos calificaron la operación como ilegal y advirtieron el riesgo de arrastrar a Estados Unidos a un conflicto prolongado. “Tras las acciones del Gobierno, el Congreso debe dejar clara su postura ante la opinión pública”, sostuvo Kaine desde la tribuna.

    La resolución busca contener la escalada iniciada meses atrás, cuando Trump autorizó ataques aéreos contra embarcaciones frente a las costas venezolanas, bajo el argumento de combatir el tráfico de drogas. Esos operativos habrían causado al menos 110 muertes, cifras que expertos cuestionan, al igual que la versión oficial sobre el fentanilo. La controversia creció tras conocerse que dos sobrevivientes de un ataque fueron abatidos en lugar de detenidos.

    Aunque intentos previos para limitar los poderes bélicos fracasaron por márgenes estrechos, esta votación marca un punto de inflexión y envía un mensaje claro: el Congreso reclama su papel constitucional frente a decisiones militares unilaterales.