Etiqueta: narcopolítica

  • La desfachatez del PAN: Jorge Romero “reta” a Morena olvidando que su cuna fue el narcoestado

    La desfachatez del PAN: Jorge Romero “reta” a Morena olvidando que su cuna fue el narcoestado

    En un acto de amnesia selectiva, la dirigencia de Acción Nacional exige leyes contra el narcofinanciamiento, mientras carga con la sombra de Genaro García Luna y los pactos oscuros del calderonismo.

    El cinismo en la política mexicana ha alcanzado un nuevo nivel de ironía.

    Jorge Romero, actual dirigente del PAN, acudió a las instalaciones del INE para lanzar un “reto” a Morena y a la presidenta de la República: aceptar la extinción de partidos políticos que reciban financiamiento del crimen organizado.

    Bajo el pretexto de rechazar la reforma electoral oficialista, a la que apodan “Ley Maduro”, los blanquiazules intentan presentarse como los guardianes de la pureza democrática, una postura que resulta, por decir lo menos, risible.

    Es imposible ignorar la hipocresía sistémica de un partido que, durante el sexenio de Felipe Calderón, elevó a Genaro García Luna a la categoría de superpolicía, solo para que años después fuera sentenciado en Estados Unidos por sus nexos con el narcotráfico.

    ¿Con qué autoridad moral el PAN habla de anular elecciones por dinero ilícito, cuando su propio gabinete fue el arquitecto de una estrategia que entregó la seguridad nacional a los cárteles?

    Parece que a Romero y a su equipo se les olvidó que su árbol genealógico político está regado con las sospechas que hoy pretenden combatir.

    En la conferencia, figuras como Ricardo Anaya y Margarita Zavala —quien también tiene mucho que explicar sobre su pasado familiar y político— se unieron al coro de lamentos, asegurando que la reforma busca instaurar un régimen autoritario.

    Sin embargo, sus advertencias suenan huecas: critican la supuesta pérdida de autonomía del árbitro electoral, pero callan ante el hecho de que, en sus tiempos, el poder se ejercía con el respaldo de fusiles y nóminas paralelas provenientes del hampa.

    El PAN sostiene que eliminar el financiamiento público abriría las puertas al crimen, pero lo cierto es que la puerta parece haber estado abierta de par en par durante décadas bajo su gestión.

    Más que un reto a Morena, sus declaraciones parecen un desesperado intento por limpiar una imagen manchada por la corrupción y la complicidad, buscando que el electorado olvide quiénes fueron los verdaderos promotores de los narcopolíticos en la historia moderna de México.

  • El día en que Pedro Ferriz aceptó que era narco: “Le pedí 20 mil dólares de droga a un dealer”

    El día en que Pedro Ferriz aceptó que era narco: “Le pedí 20 mil dólares de droga a un dealer”

    El ultraconservador, hoy crítico de la 4T, admitió haber pedido miles de dólares en droga, contradiciendo su discurso sobre un supuesto “narcogobierno”.

    Mientras acusa sin pruebas a la actual administración de encabezar un supuesto “narcogobierno”, Pedro Ferriz volvió a quedar en evidencia al resurgir una de sus confesiones más polémicas: su vinculación directa con el consumo de drogas y el trato con dealers durante una etapa de excesos que él mismo ha reconocido públicamente.

    En uno de sus testimonios más reveladores, Ferriz admitió que, en su peor momento de adicción, llegó a solicitar 20 mil dólares en cocaína a un distribuidor, cargamento que, según su propio relato, recibió en una caja de zapatos. Durante al menos siete meses, aseguró, consumió droga las 24 horas del día, evidenciando una relación constante con redes criminales dedicadas al tráfico de estupefacientes.

    Estas declaraciones contrastan de manera directa con el discurso que hoy promueve desde sus espacios mediáticos, donde acusa a la Cuarta Transformación de colusión con el crimen organizado. La contradicción resulta evidente: quien hoy señala, ayer fue consumidor privilegiado del mismo sistema ilegal que dice combatir.

    El historial de escándalos que rodea a Ferriz no se limita a este episodio. Infidelidades públicas, comentarios clasistas y racistas, así como una narrativa de superioridad moral, lo han colocado como uno de los rostros más representativos de la doble moral de la derecha mexicana.

    Lejos de representar una historia de redención, sus confesiones exhiben a una élite mediática que se benefició del caos, convivió con la ilegalidad y que hoy intenta reconfigurarse como juez moral del país. La narrativa del “narcogobierno” parece derrumbarse cuando sus principales voceros cargan un pasado marcado por los excesos y la cercanía con el crimen organizado.