Organizaciones civiles llaman a movilizaciones en los 50 estados luego de que un operativo migratorio dejara una mujer muerta y dos personas heridas por agentes federales.
La muerte de Renee Good, de 37 años, a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Mineápolis, desató una ola de protestas en todo Estados Unidos, en rechazo a la política migratoria del gobierno de Donald Trump y al uso de fuerza letal en operativos federales.
Las movilizaciones están previstas en ciudades y pueblos de todo el país, mientras el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) mantiene en Minnesota lo que ha calificado como la mayor operación de control migratorio hasta la fecha. De acuerdo con la versión oficial, el agente que disparó actuó en defensa propia, al asegurar que la víctima utilizó su vehículo “como arma”, argumento que también fue empleado tras un segundo incidente en Portland, Oregón, donde otros dos civiles resultaron heridos.

La organización Indivisible, creada para resistir las políticas de Trump, informó que existen cientos de protestas programadas en estados como Texas, Kansas, Nuevo México, Ohio y Florida, muchas bajo la consigna “ICE Out for Good”, en exigencia de poner fin a los operativos migratorios agresivos. El movimiento ya había logrado convocatorias simultáneas en los 50 estados durante 2025.
En Mineápolis, colectivos de defensa de los derechos de los migrantes convocaron a una marcha en Powderhorn Park, cerca del sitio donde Good fue asesinada. El objetivo es honrar su memoria y exigir el fin del “terror letal” en comunidades migrantes. Hasta ahora, las protestas han sido mayormente pacíficas, aunque se reportaron enfrentamientos menores cerca del aeropuerto y de un edificio federal que funge como base del operativo.
La policía local informó que al menos 30 personas fueron detenidas y liberadas durante las manifestaciones del viernes por la noche, donde participaron cientos de personas. En paralelo, la Casa Blanca desplegó más de 2 mil agentes federales en Minnesota, algunos trasladados desde Luisiana, como parte de una ofensiva nacional que ha elevado la tensión social y política en Estados Unidos.
