Etiqueta: Germán Castro

  • Oligarcas y coludidos totalmente rosas

    Oligarcas y coludidos totalmente rosas

    Oligarca rosa

    ¡Y sí!, aunque usted no lo crea, hace un par de días el señor que apenas unas cuantas semanas atrás seguía cobrando —y, en franca violación constitucional, mucho más que el presidente de la República— como consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, digamos que quien encarnaba o debía encarnar al árbitro electoral de este país, el abogado Lorenzo Córdova Vianello, se animó a tuitear el siguiente esperpento:

    En las democracias al poder se le limita y controla, incluso al poder de decisión de las mayorías. Por eso son fundamentales los órganos de control y garantía, en primer lugar, la @SCJN a los que debemos cuidar y proteger. Va mi comentario en @latinus_us.

    Las instancias que arrobó Lorenzo Córdova son, claro, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Latinus, el Poder Judicial y uno de los representantes más parciales y mentirosos de la mediósfera basura, aquella presidida por la ministra Piña y este encabezado por un fulano conocido popularmente como #LordMontajes. ¡Pura piña!

    ¡Ándale, pues!, que hay que controlar la decisión de las mayorías… ¿Así o más antidemocrático el exárbitro? ¿Y quién, oiga, quién debe controlar la decisión de las mayorías? La pregunta —que se la espeté vía Twitter y obviamente no se dignó a contestarme— no es gratuita. No está demás porque el licenciado redactó su proclama ocultando al sujeto del enunciado —el que ejerce la acción de los verbos— en el pronombre impersonal “se”. No importa, podemos conocer la identidad del pretendido limitador y controlador por exclusión… ¿Quién queda para limitar la decisión de las mayorías? Obvio, las minorías. Porque eso de “órganos de control y garantía” es una mafufada.

    Córdova debería haber firmado como Un vocero de la oligarquía. Porque no es necesario ponerse curro y citar a Bobbio o a Sartori para saber que una oligarquía, en cuanto a sistema de organización política, es precisamente eso, la “forma de gobierno en la cual el poder político es ejercido por un grupo minoritario”, y en cuanto a conjunto de personas, pues un “grupo reducido de personas que tiene poder e influencia en un determinado sector social, económico y político”. RAE dixit.

    Así que Lorenzo Córdova se quitó la careta de demócrata y se puso solito en su lugar: se pasó del rosa INE al rosa Latinus.

    Coludidos rosas

    La oposición está más hundida que nunca. En caída libre, el prianismo se desbarranca, se apresura a su acabose. Este año van a perder el bastión priísta, el centro neurálgico y económico del Atlacomulco Power, el Estado de México. Y si me apuran, todo apunta a que en 2024 los panistas también van a perder su joyita chilanga, el nidito del aspiracionismo clasemediero y segunda plaza del buenaondismo progre, la demarcación territorial Benito Juárez.

    Antier, el miércoles, luego de que se supo que, en el contexto del chiquero enmarcado en el HT #CartelInmobiliarioBJ, hay también imputaciones directas en contra del alcalde en funciones de la BJ, Santiago Taboada, los dirigentes —es un decir— del PRI, el PAN y lo que queda del PRD salieron dizque a defenderlo. Dizque muy unidos todas y todos. ¡Cual! La alianza opositora no está unida, está coludida.

    Bravucón y pendenciero, todo enrojecido de su facha, el abogado Santiago Creel gritoneó una diatriba supuestamente dirigida a AMLO:

    — ¡Si tocas a uno tocas a todos!

    Bueno, pues dadas las circunstancias, el aserto pasa prácticamente como una confesión de culpa colectiva…, y no está para dudarse: el señor tenía al lado no nada más al propio Taboada, también al tal Alito, a Quadri y al diputado panista Jorge Romero, el ex jefe delegacional de la misma BJ, quien según la señora Margarita Zavala —quien se presentó también en esa misma bola, muy risueña ella—, es “representante de la política de los moches” y dueño de la demarcación territorial —así se lo dijo, en cadena nacional, a Carlos Loret—.

    Impericia estratégica no les falta. Los pobres resultaron tan reaccionarios que, cuando se refieren a la contienda electoral de 2024, ¡siguen peleándose con el presidente López Obrador! Tan reaccionarios como bobos: escogen de contrincante a quien ya se va, pero quien por ahora trae por ahí del 70% de aprobación.

    Por lo demás, el panismo pendenciero cada día le pierde más y más el miedo al ridículo, y como si les faltaran cuadros, en el mismo evento llevaron a la señora alcaldesa de la Cuauhtémoc… ¿Se imaginan la escena?

    — Necesitamos más oradores que nos den seriedad, formalidad y altura…

    — ¡Invitamos a Sandra Cuevas!

    Y cero propuestas, pura alharaca en contra de la 4T. Hace unos días decía yo en esta columna que a estas alturas queda claro que la única esperanza más o menos racional que le puede quedar a la oposición no está en sí misma, sino en los errores que se puedan cometer Morena. Dudo que Creel me haya leído, pero bien que afirmó con esos modos de expresionismo carpero que tanto les gusta:

    — Estamos sobre todo unidos, a diferencia de Morena. Mientras que aquí estamos unidos allá están divididos…

    ¿Y qué los une? Cuando Creel gritonea “Aquí vamos mucho más allá de los partidos” significa lo que todos sabemos: que hasta a los prianistas les da pena pertenecer al PRIAN. De ahí que desde hace meses el combo X ande totalmente de rosita.

    En fin, tengan por seguro que la decisión de las mayorías los va a seguir tocando.

    • @gcastroibarra
  • El aparecido y las falencias de los chombos adictos 

    El aparecido y las falencias de los chombos adictos 

    Querían un muerto y el miércoles por la tarde se les apareció un vivo…, qué digo vivo, ¡vivísimo!

    El vivo se apareció en Plaza de la Constitución s/n, centro histórico, Cuauhtémoc, 06066, Ciudad de México: ¡nada menos que en los pasillos de Palacio Nacional! Se apersonó el que andaba ausente, y a la oposición y a su extensa vocería, claro, les dio tremendo patatús. 

    ¡A los zopilotes se les puso la piel de gallina! ¿Zopilotes? Sí, gallinazos, buitres o zonchos, porque a lo largo de los tres días durante los cuales el presidente de la República se mantuvo en confinamiento y más o menos descansando, los rabiosos conservas se volvieron a azopilotar de fea manera: sacaron a relucir sus deseos perversos y las oceánicas cantidades de odio que les obnubilan el alma y las entendederas. La derecha decretó que el tweet y el mensaje que posteó en Face el primer mandatario no expresaban la realidad: parvadas de indecentes chombos negrearon la mediósfera, y negaron la versión oficial de los hechos, volcándose a gruñir su malagüerismo sistemático: que cuál COVID, que más bien lo que le pegó a López no fue un “presunto infarto” —como aseguró en su primera plana el Diario de Yucatán—, sino un infarto de a de veras y de los, si no fatales, por lo menos sí fatídicos… No faltaron los taimados que dijeron que no, que con toda certeza lo que le había pasado al macuspano —porque para la derecha al parecer ese gentilicio es un insulto— había sido una embolia o un infarto cerebral o un accidente cardiovascular o un soponcio neurológico generalizado…, en fin, hasta creativos se pusieron algunos carroñeros.

    — No, mira, lo que le pasó al viejo, para que me entiendas, es algo así como una desbielada de las sinapsis porque los axones se le atrofiaron por falta de lubricante.

    Vocablos como infarto, embolia, paro cerebral, trombosis, isquemia, necrosis… inundaron las redes. Por Whats circularon dizque pantallazos de chats con algunos doctores o con la hermana de algún galeno o con una enfermera que le tocó atender al Peje en el Hospital Militar…, en las que garantizaban que ahora sí YSQ ya no se paraba para contarla.

    Y así andaban, felices y obscenos, volando en círculos, tirando mala vibra sin empacho, haciendo memes para invocar a la Pelona, exigiendo pruebas de vida y rogándole al Sars-Cov-2 que ejecutara el magnicidio, convocando a la muerte, cuando el video de Andrés Manuel López Obrador comenzó a circular por Twitter y el Face… Y el colmo, el casi ya septuagenario no apareció en la cama ni de bata blanca o demacrado, sino entero, bien vestido, de pie y caminando, mientras se aventó una amena plática de casi veinte minutos… ¡Sáquense a volar, pajarracos!

    La misma noche del miércoles, algunos de los más notorios opinócratas del conservadurismo tuvieron la oportunidad de mostrar su bajeza en cadena nacional y en horario estelar. Sergio Sarmiento tuvo el descaro de esgrimir:

    — Y cuando no tienes información, también como medio de comunicación, pues especulas…

    O sea: tenemos derecho de prescindir totalmente de cualquier ética profesional, tenemos derecho a ser perversos, tenemos derecho a decir cualquier estupidez que se nos ocurra… Pues no, ¿verdad? Porque, mire, señor ZarMiento, usted puede especular todo lo que le venga en gana, pero si está transmitiendo en un medio informativo tiene la obligación de de advertir al público que sus dichos no son veraces ni producto de investigación alguna, sino de eso, de especulaciones, es decir, que está usted presentando conjeturas sobre algo sin conocimiento. Y si quiere le doy un ejemplo:

    No tengo la certeza, de hecho, nada más especulo lo siguiente: el señor Sergio Sarmiento suele aparecer a cuadro con esa cara de compungido porque sus malas prácticas mentales afectan ya también el desempeño de su sistema digestivo. 

    ¿Vio? Especulé, pero lo explicité. 

    Por lo demás, ¿cuál vacío de información? AMLO dio a conocer su estado de salud horas después de que fue diagnosticado, de tal suerte que quienes decidieron no creerle lo hicieron bajo su responsabilidad.

    En el mismo espacio televisivo, otro de los odiadores metódicos de la 4T, Raymundo Rivapalacio, quien defendió las barbaridades que publicó sobre la condición del presidente:

    — Esa no fue una especulación. Fue una información de dos fuentes de muchos años, de calidad, que, pues, de lo que hemos visto, pues estaban equivocadas, y al estar equivocadas, yo estoy equivocado.

    Pues tampoco, oiga, no fue una equivocación, fue una mentira. Si a usted le preguntan cuál es la raíz cuadrada de 2 y contesta que 222, estará usted en un error, un error grande, por cierto. Es decir, estaría usted equivocado. En cambio, si usted supiera que la raíz cuadrada de 2 es un número irracional y tiene una representación decimal infinita no periódica, que comienza aproximadamente como 1.41421356, y sabiéndolo responde cualquier otra cosa, entonces estaría mintiendo. Ahora, si usted contesta:

    — Pues no sé, pero creo que es como 2 por 4.

    En este caso podríamos decir que usted especula. En cambio, si por ejemplo afirma:

    — Según un grupo de expertos matemáticos de Alemania, la raíz cuadrada de 2 es –1.414.

    Entonces usted estaría profiriendo una falencia malintencionada, esto es, usted estaría tratando de engañarnos. Y eso es precisamente lo que uste hace consuetudinariamente.

    En fin, otra vez la oposición moralmente derrotada mostró su inmoralidad. Tan mal están saliendo del episodio, que no tardaron en comenzar a circular el cuento de que quizá el presidente jamás estuvo enfermo y que todo fue un montaje para dejarlos en ridículo. Patéticos.

    Coda

    Antes del 1º de diciembre de 2018, podían pasar días y días sin que tuviéramos noticia alguna del presidente, y nadie los extrañaba. Eso ha cambiado drásticamente. No sólo, durante estos últimos días se ha demostrado que en México vivimos una curiosa paradoja: la oposición es adicta a AMLO. 

    • @gcastroibarra
  • Irrelevante

    Irrelevante

    A dos tamaulipecos.

    Lo que sigue tiene dos antecedentes: el primero, una comida ocurrida el sábado; el segundo, una columna de opinión publicada tres días después, el miércoles 19. La comida tuvo lugar en un municipio conurbado a Toluca; el texto apareció en El Financiero. El convite tuvo como propósito celebrar el cumpleaños de un sociólogo inteligente y generoso. La columna se titula “Trópicos”, y la entrega de esta semana, “Tiempo de híbridos”, en alusión directa a la rola de Rockdirgo González. El sábado fuimos agasajados con una variedad de platillos marroquís —cuscús, pastilla, carne con ciruelas…—, buenos vinos, te, pastel, café… Omar Cepeda escribió el texto publicado el martes. Ambos, él y yo, junto con otra docena de personas, fuimos invitados a la celebración del sábado. Sin mencionarlo explícitamente, el texto que Omar publica el martes alude evidentemente tanto a los desacuerdos como a los acuerdos que tuvimos oportunidad de ventilar el fin de semana.

    El acuerdo fundamental se escribe fácil: a los dos nos parece que la referida canción del tamaulipeco Rodrigo Eduardo González Guzmán (1950-1985) es una obra maestra. El desacuerdo también puedo frasearlo fácil —aunque quizá él dirá que no es así—: Omar Cepeda es opositor a Andrés Manuel López Obrador y la 4T, mientras que yo me ubico en la antípoda: apoyo abiertamente al Movimiento de Regeneración Nacional que encabeza AMLO, e incluso me considero obradorista. La situación anterior, los vinos y la capacidad de discutir vehementemente, pero de manera civilizada, permitió que el sábado, en momentos provocando cierta alarma entre el resto de los comensales, enfrentáramos nuestros respectivos puntos de vista. Omar Cepeda cierra su columna del martes diciendo:

    “Tiempo de híbridos”, cuando para muchos ya es irrelevante preguntarse o responderse si nuestro presidente es de izquierda o de derecha… y es que “era un gran sabio rupéstrico, de un universo doméstico, Pithecanthropus atómico, era líder universal”.

    El parrafito exige una exégesis mínima, acerca de al menos tres puntos. Primero: las últimas palabras, que aparecen entrecomilladas, son parte de la letra de “Tiempo de híbridos”. Segundo: esos “muchos” para quien “es irrelevante preguntarse si nuestro presidente es de izquierda o de derecha” en realidad no son muchos, sino uno, uno solo, en concreto, yo. Lo digo porque sucedió que el sábado, en algún momento de la polémica, Omar me preguntó:

    — Bueno, pero dime, ¿es el presidente un hombre de izquierda?

    A lo que, en efecto, respondí:

    — Tu pregunta es irrelevante.

    Y tercero: dada la estructura en la que está redactado el texto omariano, no queda claro a quién endilga la descripción tomada de la rockdrigiana rola, ¿a quien piensa que resulta irrelevante preguntarse si el presidente es de izquierda o de derecha, o al presidente mismo? Si se dirige al primero, puedo decir que no me parecería ofensivo ser llamado “un gran sabio rupéstrico, de un universo doméstico”, al contrario, hasta a halago me suena, y ni siquiera “Pithecanthropus atómico, aunque lo de “líder universal” sí que ya resultaría de una ironía casi agresiva. Si en cambio, la descripción va dirigida al señor presidente de la República Mexicana, dado el contexto y considerando al emisor del mensaje —no el cantautor urbano, sino el periodista de El Financiero—, tendremos que convenir en que llamar “un gran sabio rupéstrico” a Andrés Manuel está peligrosamente próximo al agravio “Mesías tropical” ideado por Enrique Krauze.

    Estos son los antecedentes y lo que viene no es una respuesta punto a punto a todo lo que Cepeda escribe en su columna —una serie de desaprobaciones al presidente—, sino solamente a lo que considero como una alusión personal.

    La rola del buen Rockdrigo es una crítica atinada y feroz a la indefinición, a la pérdida de identidad cultural que la entonces aplaudidísima globalización comenzaba a provocar. Lo que digo no es producto de una sesuda labor de hermenéutica, sino de un simple esfuerzo de comprensión lectura; ya al final, canta: “era un gran tiempo de híbridos… en la vil penetración cultural, en el agandalle transnacional, en la vulgar falta de identidad”. Así que retrotraer esta situación aparejada a mi respuesta de que es irrelevante la pregunta de si AMLO es de izquierda o no, podría leerse también como un asunto de indefinición. Si tal es la lectura, es errónea. Me explico y termino…

    La pregunta es irrelevante porque su respuesta carece de importancia, de significancia. La irrelevancia de la pregunta no estriba en que la definición de la identidad política de AMLO no sea importante, sino en que la discusión en torno a lo preciso o no de la etiqueta de izquierda es baladí. El 2 de diciembre de 2018, la BBC publicó una nota titulada: “Mexico’s López Obrador sworn in as first leftist president in decades” —y sí, leftist president se traduce como “presidente de izquierda”. Hace justo un año, el analista Nathaniel Parish Flannery publicó un artículo en Forbes en el que cuestiona si AMLO es el “nuevo autócrata latinoamericano”, en la que espeta: “Los observadores extranjeros luchan por caracterizar a López Obrador. Algunos comentaristas de televisión en Estados Unidos se refieren erróneamente a él como socialista.

    Otros analistas extranjeros ingenuos lo ven manifestarse contra los ‘conservadores’ y los ‘neoliberales’ y lo abrazan como un político moderno de izquierda. Pero, incluso si López Obrador se esfuerza por ser la antítesis de un ‘neoliberal’, eso no significa que sea un progresista. Se le entiende mejor como un conservador de la vieja escuela”. Es decir, de izquierda o no, al señor el Peje le cae muy mal y dice que es conservador. Claro, eso no piensan hoy en los gobiernos de Cuba, Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia, tampoco eso ha dicho el líder de la izquierda francesa Jean-Luc Mélenchon, quien en cambio ha declarado que viene a México a aprenderle a AMLO. Sirva esto no para insistir tercamente en que sí, AMLO es de izquierda… No importa, es irrelevante, tanto como que lo que queda del PRD, partido que hoy apoya a la candidata del PRI al gobierno del Edomex, sostenga que es “la verdadera izquierda” de este país. 

    La postura política de López Obrador puede ser definida por negación: de izquierda o de derecha, rojo o morado, autoritario o liberal…, cualquiera que sea la etiqueta que le guste, la postura política de AMLO se define fácil: las fuerzas del status quo previo al 1 de diciembre de 2018 lo asumen como su adversario.

    • @gcastroibarra
  • Anodina y aberrante

    Anodina y aberrante

    Toda la anodinidad, toda la grisura, toda la vulgaridad
    de los libros inútiles está aquí.
    Azorín, Un pueblecito.

    El Universal publicó el jueves un texto firmado por una figura emblemática del conservadurismo mexicano, la diputada federal Margarita Zavala. La pieza es un adefesio. Para quienes hayan escuchado hablar a la panista no será una sorpresa. Presto atención al esperpento editorial porque es un buen ejemplo, transparente, escandaloso, de la vacuidad que hoy día caracteriza a la oposición en México. La esposa de quien, haiga sido como haiga sido fue presidente de México y hoy anda, como su sucesor, disfrutando del autoexilio, dice que ella piensa que “sí podemos unir todos nuestros esfuerzos para lograr el México que podemos llegar a ser”. Ese es el grado de insustancialidad del proyecto de nación de lo que queda del prianismo. Una señora que ya fue candidata a la Presidencia de la República muestra sin ningún reparo toda su anodinidad: el país que desea es “el México que podemos llegar a ser”. Seguramente no le pasó por la cabeza el hecho de que no hay alternativa: solamente podemos aspirar a eso, puesto que ningún país podría lograr ser el país que no puede llegar a ser.

    El bodrio se titula “Fortalecer la esperanza”. Ahí se afirma que “debemos normalizar la Política”, así con mayúsculas… Puede uno entonces suponer que la diputada panista entiende que por ahora la política es algo irregular, desordenado o al menos fuera de la vida normal del país. Y claro, no tengo duda de que así lo han de estar sufriendo los conservadores, porque lo que lo que ellos llaman “polarización” no es otra cosa que el resultado de un acelerado proceso de politización, impulsado no sólo desde las bases, sino también, a partir de 2018, desde Palacio Nacional. “Normalizar la Política” para el prianismo significa volver al tiempo en el cual la Política sólo era asunto de los políticos. Porque evidentemente, si la señora Zavala pide “identificar nuestras buenas razones para tener esperanza en que México recupere el rumbo”, juzga que ahora el país va por mal rumbo, y que antes iba bien. “Recuperar el rumbo” es una consigna descaradamente reaccionaria.

    Como las cosas no le pintan nada bien a su ideal de país, cualquiera que eso sea, alega que hay que tener esperanza. Y la esperanza a la que alude es la católica. Lo afirmo sin sobre interpretar nada. El esperpento de la señora Margarita Ester Zavala Gómez del Campo comienza con una proclama religiosa: “Yo celebro la Pascua… Esta es una temporada en la que escuchamos una narrativa que nos recuerda que ni la injusticia ni la tristeza ni la muerte tienen la última palabra; se nos habla de amor, de fe y de esperanza”. Así que no hay duda: si la oposición no tiene ni programa ni candidato ni agenda ni alianzas confiables, pues habrá que mirar al cielo. En el cristianismo —informa el diccionario—, la esperanza es la “virtud teologal por la que se espera que Dios otorgue los bienes que ha prometido”.

    La misma persona que en noviembre pasado se puso la camiseta rosita con el lemita #ElINEnoSeToca acusa en su escrito que el partido político que ella y su esposo, Felipe Calderón, intentaron registrar, fue víctima del “autoritarismo que vivimos con sus complicidades y amenazas”. ¿Contradictorio? ¡Total!, como dice una cosa…

    El atajo de disparate es grueso. Sostiene la abogada Zavala: “Sí, mi esperanza se deposita en los ciudadanos buenos, honestos y trabajadores que requiere la política y que no dividen entre ‘ustedes y nosotros’ sino que saben que tenemos que ir todos…” ¿Se dan cuenta? Conforme al aserto anterior, México se divide dos: por un lado, “los ciudadanos buenos, honestos y trabajadores… que no dividen entre ‘ustedes y nosotros’”, y del otro, obvio, los no buenos, los malos, los que sí dividen entre “ustedes y nosotros”… Pobre, seguramente ni cuenta se dio de la aberración lógica que espeta. En la misma tónica, la icónica prianista cierra su texto con frase que le ha de haber sonado muy una tertuliana e ingeniosa:  “… yo me formo en la fila de la esperanza…, soy capaz de creer firmemente en lo increíble”.

    Considero que la composición —es un decir— de la señora Zavala es tan profunda, lógica y aguda… como pueden serlo los argumentos y exabruptos verbales de sus afines Téllez, Gálvez y López Rabadán. Eso sí, mucho menos escandalosa. La esperanza de la esposa del señor Calderón se encuentra tan bien fundamentada como las alianzas entre priístas y panistas, como la unidad interna del tricolor, como las propuestas y críticas del señor hijo del expresidente De la Madrid, como las críticas y reproches de Alazraki, Javier Lozano y la señora Pagés Llergo. En fin, la admonición de la licenciada Zavala a la polarización que vive México es tan certera como veraces son los reportajes de Loret de Mola.

    A estas alturas queda claro: la única esperanza más o menos racional que le puede quedar a la oposición no está en sí misma, sino en los errores que se puedan cometer Morena. 

    • @gcastroibarra
  • Atendernos para entendernos

    Atendernos para entendernos

    Toda comunidad requiere, para serlo, compartir realidad. Y la realidad la construimos tramando narrativas. Así que, consecuentemente, sin narrativas comunes es imposible una identidad que dé entidad común.

    La idea de una Latinoamericana integrada es un sueño de la izquierda, un sueño que la derecha no comparte. La noción de la Patria Grande, el sueño bolivariano, es de izquierdas simple y sencillamente porque de este lado tenemos referentes históricos comúnes, referentes de los que carece la derecha. La unidad latinoamericana suena a Los Calchaquis, a Los Folcloristas, a nueva trova cubana… Óscar Chávez, Mercedes Sosa, Eugenia León, Silvio Rodríguez, Chico Buarque se escuchan desde el río Grande hasta Las Malvinas…, y todo eso disgusta e incluso avergüenza a la derecha. Zapata, Frida, Allende, Fidel, Villa, el Che, Neruda… son referentes simbólicos de la izquierda latinoamericana. Mandar a los hijos a estudiar a Estados Unidos, las miles del chopin, vacacionar en Miami… son ideales comúnes de la derecha latinoamericana. No son referentes históricos, son aspiraciones… Y bueno, bien mirado, en última instancia la gran aspiración de la gente de derechas latinoamericana es no ser latinoamericanos. Aspiracionismo puro, pues.

    En buena medida, el ideal de la Patria Grande se ha debilitado tando durante las últimas década debido a la falta de información sobre nosotros mismos. Nos atendemos poco. Un ejemplo de lo poco que nuestros medios masivos nos ayudan a atendernos y entendernos entre nosotros: ¿sabían ustedes que Argentina acaba de pasar la peor sequía en 100 años? Yo no lo sabía, lo sé ahora porque escuché la reunión virtual de la Alianza de Países de América Latina y el Caribe contra la Inflación, celebrada apenas el pasado martes 5 de abril. Se trata de una iniciativa del presidente Andrés Manuel López Obrador, que él mismo explicó:

    “Miren, se trata de algo muy sencillo, que no simple: podemos hacer intercambios en lo económico, en lo comercial, si nos ponemos de acuerdo y quitamos el obstáculo: aranceles, medidas sanitarias. Y cada país tiene algo que ofrecer para los consumidores, todo con el propósito de que puedan llegar alimentos y productos básicos a mejor precio, y que podamos enfrentar la inflación, la carestía, que, aun cuando parece que ya está cediendo, no deja de ser una amenaza ahí permanente, un riesgo, porque afecta mucho la economía popular”.

    Durante la reunión, cuando le tocó el turno para intervenir, el presidente Alberto Fernández expuso: “La Argentina acaba de padecer la peor sequía en los últimos 100 años, nos ha quitado un tercio de la producción agrícola y ganadera que teníamos para este año…” ¿Importante, trascendente? Bueno, seguramente esta tragedia ha tenido y tendrá mayor impacto en la vida de mucho más personas que el campeonato mundial de futbol que ganaron los argentinos en 2022 en Qatar, un hecho acerca del cual sí que fue difundido profusamente y del cual nos enteramos casi todos.

    El presidente Petro de Colombia no pudo asistir al encuentro. ¿Saben por qué? Porque estaba organizando la evacuación masiva de miles de familias de las inmediaciones del volcán Nevado del Ruiz, en donde la intensa actividad sísmica obliga a pensar que es muy probable que entre pronto en erupción? Yo no lo sabía, también me enteré durante la reunión virtual de primeros ministros y mandatarios. En cambio, sí que leí el jueves 6 en la primera plana del Milenio: “Narco mexicano profesionaliza el cultivo de droga en Colombia”. La parte más sustanciosa de la nota informa “de enero a julio de 2022 la Dirección de Investigación Criminal e Interpol de la Policía Nacional… registró la captura por narcotráfico de 23 mexicanos en la capital Bogotá y en las ciudades de Cali, Medellín y Cartagena”. Menos de treinta en seis meses contra más de cincuenta mil desplazados por la actividad volcánica sobre la cual, claro, el citado periódico no da cuenta alguna.

    Finalmente, me refiero a la participación de Luiz Inácio Lula Da Silva, presidente de la República federativa del Brasil. Lula centró su alocución al problema del hambre en el mundo, pero particularmente en América Latina, y aportó un dato duro, durísimo diría yo: “El hambre afecta a casi mil millones de personas en todo el planeta, de los cuales 270 millones en América Latina y el Caribe”. ¿Qué tal? ¿Tenías alguna idea de esta situación? En cambio, por citar solamente un ejemplo, qué bien que se nos informa de los dimes y diretes del juicio contra el expresidente Donald Trump, ¿no? 

    Para entendernos primero tenemos que atendernos, y esto aplica tanto entre dos personas como entre una comunidad de países. La Patria Grande requiere, además de acuerdos concretos de intercambio económico y comercial, medios de comunicación, agencias informativas, canales para conocernos mejor.

    • @gcastroibarra
  • El Chavo, el Chapulín y el eclipse

    El Chavo, el Chapulín y el eclipse

    Fue sin querer queriendo…

    Hace medio siglo, exactamente el lunes 26 de febrero de 1973, en el Canal 8 de televisión abierta, se estrenó el programa cómico El Chavo del 8. Dos días más tarde, el miércoles 28, Roberto Gómez Bolaños y su equipo de actores iniciaron otro programa por la misma estación, El Chapulín Colorado. Ambos, El Chavo… y El Chapulín…, se desprendían de su antecesor, el programa Chespirito, que llevaba en el aire desde octubre de 1970. 

    ¡No contaban con mi astucia!

    Hace también cincuenta años, un día después de que comenzó a transmitirse el programa del antisúperhéroe mexicano, el 1º de marzo de 1973, la banda británica de rock Pink Floyd —Roger Waters, Nick Mason, David Gilmour y Richard Wright—lanzó al mercado su octavo álbum, The Dark Side of the Moon. En promedio, desde entonces cada año se ha vendido un millón de copias del disco. Con The Wall, es el álbum más exitoso del grupo. No resulta exagerado afirmar que The Dark Side of the Moon es un clásico de la cultura occidental contemporánea.

    Chusma, chusma…

    Hace cuarenta años me tocó participar en el portazo mediante el cual una chusma de escuincles salvajes y felices entramos en estampida al auditorio del Centro Universitario Cultural —el CUC, no confundir con el Centro Cultural Universitario, el CCU—, en Odontología 35, en las inmediaciones de CU. Ahí, en vez de llamar a la policía, los hermanos dominicos nos hicieron el favor de proyectar una película dirigida por Alan Parker, The Wall. El filme —entonces apenas comenzaba a exhibirse en México— se basa en el álbum homónimo de Pink Floyd. Ese mismo año, 1983, en marzo, la compañía discográfica Harvest Records puso a la venta en el Reino Unido el duodécimo álbum de estudio de Pink Floyd, The Final Cut, último disco en el cual participa Waters en el grupo. Por aquellos días, mi principal actividad consistía en terminar la preparatoria.

    Eso, eso, eso…

    Al año siguiente, 1984, después de salir bien librado del examen de ingreso que con otros miles presenté en el estadio Azteca, me hallaba cursando el primer semestre de la licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM (FCPyS). Junto con los estudiantes de las otras carreras que se ofrecen ahí —Ciencias Políticas, Comunicación, Relaciones Internacionales y Administración Pública—, una de las materias del tronco común que cursábamos era Teoría Social. El preceptor más importante que tuve en la FCPyS fue Gabriel Careaga Medina (1941-2004). Para ello, intervino la fortuna. Entonces —no sé ahora— los alumnos teníamos que escoger a nuestros profesores, salvo en el primer semestre, cuando al azar quedaba uno inscrito en determinado grupo. Así me tocó a Careaga en Teoría Social I. En su primera clase, después de presentarse muy formalmente, nos pidió que levantáramos la mano quienes estuviéramos inscritos en Sociología…

    — Los demás no me interesan; están perdiendo el tiempo.

    En esa misma sesión, luego de dictarnos la lista de unas cuarenta lecturas que, como mínimo, tendríamos que hacer si no queríamos reprobar, nos dijo que él no regalaba calificaciones, que pediría tres ensayos a lo largo del semestre y que, independientemente de lo que en ellos asentáramos, no iba a acreditar a nadie que escribiera con faltas ortográficas, porque, si no lo habíamos notado, estábamos en la UNAM…

    — Quedan dos días para pedir cambio de grupo. El trámite se realiza en Servicios Escolares…

    De inmediato, la pelotera se abalanzó hacia la puerta en búsqueda de derroteros académicos menos peliagudos. Recuerdo que de cerca de un centenar de recién ingresados quedamos en el salón menos de quince.

    Lo sospeché desde un principio…

    El primer ensayo que nos pidió Careaga tenía que versar en torno al concepto de ideología. Para ello, recuerdo que al menos tuvimos que leer, estudiar y discutir en clase varios textos. No recuerdo todos, pero de seguro entre ellos estaban El manifiesto comunista de Marx y Engels, La dialéctica de lo concreto de Kosik, algo de Althusser, Los marxistas de Wright C. Mills… Mi trabajo resultó bien calificado por Careaga, sobre todo, según comentó en clase, porque en él afirmaba que la ideología se podía entender escuchando la última pista, la décima, del álbum The Dark Side of the Moon de Pink Floyd. La canción se titula Eclipse. La letra es de Roger Waters. Afirma que todo, pero todo lo que se dice todo —All that you touch and all that you see / All that you taste, all you feel / And all that you love and all that you hate…—, si bien está bajo el Sol, está eclipsado por la Luna: And all that is now and all that is gone / And all that’s to come and everything under the sun is in tune (Everything) / But the sun is eclipsed by the moon… Así la mentada ideología: eclipsa todo lo que percibimos. 

    Tenía que ser el Chavo del 8

    Varias generaciones crecimos viendo los programas de Chespirito. Hoy es difícil encontrar un mexicano que no sepa qué significa la frase “se me chispoteó”, aunque el verbo no aparezca en el diccionario. Igual, la enorme mayoría seguimos eclipsados por las maneras con las que el Chavo del 8 nos enseñó a entender el mundo. La ideología clasista, por ejemplo.

  • Machincuepas

    Machincuepas

    — Aunque haya un montonal de gente que no lo perciba ni tantito, el mundo está ahora mismo echándose tremendas machincuepas —le dije al ingeniero Mabio Urcedo—, machincuepas riesgosísimas. 

    — ¿Machis… qué?

    — Machincuepas: piruetas, volteretas, cabriolas…

    — ¿Existe esa palabra?

    ¡Me canso! Existe. Incluso el tiquismiquis diccionario de la Real Academia Española consigna el vocablo desde 1917, ya no digamos el Diccionario del Español de México del Colmex: Machincuepa: Voltereta que se da apoyando las manos en el suelo e impulsándose con los pies: hacer una machincuepa, darse una machincuepa, “Al atestar el topetazo, hacía que el toro diera una machincuepa”. Ya no le dije que la palabra no proviene del latín ni del griego, sino del náhuatl:  maitl, mano; tzinil, trasero o más precisamente culo, y cueptl, vuelta, giro, ladearse… Así que una mayotzincuepa es una suerte como aquellas que evocan varios de los figurines elaborados en cerámica por los antiguos tlatilcas y cuicuilcas y muchos siglos antes por los mismísimos olmecas, los famosos acróbatas.

    Andábamos en Metepec, municipio conurbado con Toluca de Lerdo, en donde, por cierto, se halla la única calle de todo el país que lleva por nombre, precisamente, Machincuepa —significativamente, es una cerrada paralela a Libertad, a la que se entra por Paseo Tollocan—. Bien a bien no recuerdo a ciencia cierta acerca de qué estábamos hablando en esos momentos, es decir, a qué venía a cuento mi aserto, pero sí me acuerdo que habíamos estado conversando sobre algunas de las contorsiones que atisbamos que durante estos días ejecuta la humanidad en perfecta falta de coordinación… Así que pude ser que yo haya soltado aquello después de que comentamos la ola…, qué ola, el tsunami de protestas que se levantó en París y otras ciudades de Francia, luego de que el señor Macron decidió brincarse a los legisladores de su país, a la clase trabajadora y a la enorme mayoría de la opinión pública para imponer à la force du poignet —por sus pistolas, pues—la reducción de la edad de jubilación… O quizá fue luego de que intercambiamos algunas impresiones en torno a la ostentosa visita a Moscú del mandamás chino, Xi Jinping, y a sus evidentes consecuencias en el reacomodo del juego de pesos y contrapesos geopolíticos…

    — Y justo después de que la Corte Internacional dictara una inverosímil orden de aprehensión en contra de Vladimir Putin.
    — Espaldarazo del dragón al oso.

    Hablamos de eso y de la reunión que el presidente ruso organizó con la mayoría de los mandatarios de los países africanos. Y también tuvo que salir a colación la noticia que circuló hace apenas unos días de que los países BRICS —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— han superado ya oficialmente al G7 —Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos— en cuanto a su participación en el PIB mundial: los BRICS ahora contribuyen con el 31.5% del PIB global, con un crecimiento adicional proyectado, mientras que el G7 cayeron a 30 puntos porcentuales.

    — Y no hablemos de población… O, bueno, sí hablemos: los BRICS suman casi 3.3 millardos de habitantes: ¡41% de la población total del orbe!

    El mundo unipolar que conocíamos pasó a la historia y ahora no estamos en uno bipolar, como el de la Guerra Fría, sino uno multipolar, mucho más complejo, en el cual, para colmo, ya ni siquiera los jugadores son países monolíticos…

    — Por ejemplo, las grandes corporaciones transnacionales no están muy de acuerdo con que el gobierno norteamericano se enfrente a China.

    También tuvimos tiempo de mentar, muy por encimita, los abruptos movimientos migratorios que están dándose por todos lados, es decir, de muchos lados a muchos lados… 

    — Mi primo Cuauhtli ya se fue a vivir a Houston a chambear en una petrolera.

    Ambos teníamos información sobre el mismo fenómeno: aquí en México, en varios estados de la República, están ya faltando obreros y jornaleros centroamericanos.

    — Sé de varias localidades potosinas que se quedaron sin albañiles ni peones, porque las armadoras de coches los están contratando.

    Y qué decir de la incursión de andanadas de gringos en la Ciudad de México…

    — La Condesa, la Roma, la Nápoles, la Juárez… atiborradas de gabachos, y no son turistas, se vinieron a chambear para acá…
    — Nómadas digitales.

    Y la guerra en Ucrania que ni para cuándo acabe. E Irán levantándose como puente entre China y Rusia. Y el cambio climático desbarajustando ya la vida de millones de personas…

    — Ejércitos de niños y niñas en India toman clases en la noche, por el calorón.
    — Ya comenzaron a construir la ciudad que sustituirá Yakarta.
    — ¿Y qué me dices de las inundaciones en California?

    En fin, que sobran evidencias: el mundo está ahora mismo echándose tremendas machincuepas.

    — Agrégale todo lo que no estamos viendo, los grandes cambios que están gestándose bajo la superficie…
    — Las sorpresitas, como la pandemia, que nos pueden estar aguardando para los próximos días…

    La plática con Mabio Urcedo ocurrió el domingo. El sábado, con nuestras respectivas parejas, habíamos ido juntos al mitin en el Zócalo. Ese día me encontré a Pedro Miguel, quien me preguntó que sentía, cómo veía las cosas. No recuerdo todo lo que le respondí, pero algo sí:

    — Me late que nos tocó lo peor con el mejor.

    • @gcastroibarra
  • Nuestro pasado remoto inmediato

    Nuestro pasado remoto inmediato

    A don Enrique Florescano

    QDEP.

    Quizá piensen que la frase con que titulo este texto sea contradictoria. Verán que no…

    El Movimiento de Regeneración Nacional que encabeza Andrés Manuel López Obrador tomó posesión de la Presidencia de la República el 1º de diciembre de 2018. Ese día, en San Lázaro, inició formalmente la Cuarta Transformación de la vida pública nacional. Digo “formalmente” porque, en efecto, desde julio anterior, cuando arrasó en las elecciones federales, el candidato electo comenzó a ejercer buena parte del control político de este país. Pero tomemos como referencia el arranque oficial del sexenio para señalar que la 4T empezó hace tan sólo 51 meses.

    Con López Obrador terminó la era de los gobiernos neoliberales. Esto es un hecho indiscutible: la oposición y todas las fuerzas fácticas del régimen anterior así lo consideran, de ahí su descontrol y enojo furibundo. El período neoliberal comenzó el 1º de diciembre de 1982, cuando Miguel de la Madrid se convirtió en presidente de México. En su discurso de toma de posesión, el economista colimense dijo: “Vivimos una situación de emergencia…  La situación es intolerable”. Y así habríamos de seguir, de crisis en crisis… Considerando además los cinco sexenios prianistas que continuaron, tres priístas y dos panistas, aquella era se dilató durante largos 36 años, esto es, 432 meses. Así, el primer gobierno de la 4T ha durado apenas el 12% del tiempo que se prolongó la noche neoliberal.

    La tercera transformación nacional, la Revolución Mexicana, movimiento que habría de terminar con casi 35 años de dictadura porfirista, estalló hace 1,348 meses, y la Constitución que habría de redefinir el Estado mexicano, la de 1917, se promulgó hace ya 1,272 meses.

    La segunda transformación nacional, la Reforma, concretó la separación del Estado y la Iglesia. El proyecto liberal, federalista y modernizador iniciado por Benito Juárez quedó plasmado en la Constitución de 1857, promulgada hace 1,992 meses.

    El Estado Nacional hoy llamado Estados Unidos Mexicanos tiene apenas 201 años y medio de existencia. México apareció como país en septiembre de 1821, cuando se declaró la Independencia. Esta primera transformación de la vida pública de nuestro país, la inaugural, ocurrió hace 2,418 meses.

    Ahora, ¿qué tanto es el tiempo que llevamos de la 4T respecto al que ha transcurrido desde la formación de la organización sociopolítica que antecedería directamente al Estado Nación que es hoy México, es decir, el Virreinato de la Nueva España? Si consideramos que el establecimiento de facto de la Nueva España ocurrió con la caída de la gran Tenochtitlan, el hecho sucedió hace 6,019 meses, y su existencia se prolongó de agosto de 1521 a septiembre de 1821, 3,601 meses.

    Por supuesto, sobran razones para tramar nuestra historia desde el pasado prehispánico. Si así lo hacemos, específicamente con los mexicas, bien podríamos entender la fundación de México-Tenochtitlan como el hito significativo, para calcular que de entonces para acá han transcurrido 8,424 meses…, 165 veces el tiempo que AMLO lleva al frente de la Presidencia de México.

    Claro, cuando los mexicas, antes aztecas, aparecieron en la Cuenca de México, el valle ya era un sitio con un enorme pasado histórico. Como ellos mismos, los mexicas, se esforzaron en hacer, los mexicanos y mexicanas de hoy bien podríamos ligar nuestro pasado hasta el portento civilizatorio y multicultural que fue Teotihuacan —20 kilómetros cuadrados y una población multiétnica de no menos de 125 mil habitantes—, que alcanzó su esplendor hace 1,673 años —20,076 meses—, y en tal situación de auge se mantuvo por lo menos durante dos siglos —2,400 meses—. Y ya puestos en esa senda, tendríamos que recordar que nuestro rastro germinó junto al agua, desde el litoral hasta las riberas del Papaloapan, el Coatzacoalcos, el Tonalá y el Pajonal, incluyendo la sierra de los Tuxtlas, en los límites de los estados de Veracruz y Tabasco: la civilización olmeca, la bien llamada cultura madre, brotó en San Lorenzo alrededor del 1800 a. C., esto es, hace más de 3,800 años —45,600 meses—, y culminó en Tres Zapotes, en donde vivió una época de esplendor que duró 200 años (400-200 a. C.), la misma duración que ha tenido el Estado Nación en el que hoy vivimos.

    En el gran contexto de la historia de lo que hoy somos, lo que va del sexenio de AMLO resulta un suspiro. Con todo, a 51 meses y medio del inicio del primer gobierno de la Cuarta Transformación de México, los cambios han sido tantos y tan radicales que el pasado inmediato luce remoto. Pero fue hace cosa de nada que el presidente de México nos insultó a todos y a todas tachándonos de corruptos, o que quien era su hombre fuerte, Luis Videgaray, impulsaba su Reforma Energética alegando que había que terminar de privatizar la industria petrolera porque todos los mexicanos éramos demasiado corruptos e ineficientes como para hacernos cargo de nuestros propios recursos. Parece que fue hace mucho, pero fue hace muy poco. No olvidemos.

  • ¿Qué tan pobre, qué tan rico eres?

    ¿Qué tan pobre, qué tan rico eres?

    ¿Qué tan pobres son los más pobres? 

    El poder político mundial se ha planteado erradicar la pobreza extrema para el año 2030. Cuando digo “el poder político mundial” me refiero a los gobiernos de los 193 países —prácticamente todos los que existen— que forman parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Y “erradicar la pobreza extrema” significa que ningún ser humano viva —sobreviva, pues— por debajo de la Línea Internacional de Pobreza. Ese umbral se define de manera precisa con base en estimaciones del Banco Mundial (BM). Hace apenas unos meses, el BM actualizó la metodología y criterios que utiliza para medir los ingresos y la pobreza; en septiembre de 2022 la cifra en la que se fijó la Línea Internacional de Pobreza pasó de $ 1.90 a $ 2.15 dólares diarios.

    Si usted percibe, pues, más de $ 2.15 dólares al día, esto es, $ 38.70 pesos mexicanos, usted, al menos según el BM y la ONU, no vive en pobreza extrema. Esos $ 38.70 pesos diarios acumulan $ 1,161.00 pesos al mes. Lo anterior quiere decir que, si una persona en México no recibe ningún otro ingreso, tan sólo la pensión a adultos mayores que el gobierno federal otorga —que este año pasó de $ 3,850 a $ 4,800 pesos bimestrales, $ 2,400 pesos al mes—, lo saca de la pobreza extrema. Aquilátelo: actualmente, más de 11 millones de hombres y mujeres son beneficiarios de la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores.

    No faltarán quiénes duden de que existan personas que puedan vivir con menos de $ 2.15 dólares al día. Bueno, según las estimaciones más recientes, 8.5% de la población mundial vive en pobreza extrema. Hablamos de alrededor de 680 millones de seres humanos, más de cinco veces la población total de nuestro país. Y, ¡ojo!, las cosas no están mejorando: durante muchos años, mientras que la riqueza extrema ha ido en aumento, la pobreza extrema había estado cayendo constantemente, pero —según también el BM— tal tendencia cambió con el COVID-19. La pandemia marcó el primer aumento de la pobreza extrema mundial: lamentablemente, la pobreza planetaria ha aumentado por primera vez en 25 años. 

    El 50% más pobre del mundo

    Cada una de las poco más de cuatro mil millones de personas que integran la mitad más pobre del mundo, vive con menos de $6.70 dólares al día —empleo las estimaciones realizadas por Max Roser, director de Our World in Data—. Expresado en nuestra moneda, son $ 120.60 pesos diarios. Es decir, si usted vive en México y tiene un ingreso mensual de más de $ 3,618.00 pesos, en términos económicos puede considerarse parte de la mitad más afortunada del orbe. Conviene recordar que, a partir de enero de 2023, el salario mínimo en nuestro país —luego de su incremento del 20%— es de $ 207.44 pesos diarios. O sea, si un trabajador o trabajadora vive solo y gana el salario mínimo está fuera del 50% más pobre del mundo. Lo mismo podríamos decir de los integrantes de un hogar de tres miembros —padre, madre y un hijo, quizá— en el cual dos de ellos trabajen y ganen, cada quien, un salario mínimo.

    El 15% más rico del mundo

    Ahora pensemos en el otro extremo: no en el 50% más rico de la población mundial, sino en el 15% más acaudalado. Ahí se encuentran los hombres más ricos del orbe —todos son varones—, como el francés Bernard Arnault, el gringo-sudafricano Elon Musk y los norteamericanos Jeff Bezos y Bill Gates. En la cúspide también está el mexicano Carlos Slim —poseedor de unos 86.5 mil millones de dólares— y los señores Lionel Messi, LeBron James y Cristiano Ronaldo, el comediante Jerry Seinfeld y los actores Tom Cruise y George Clooney… En fin, la gente más acaudalada… Pues resulta que si tus ingresos son de al menos $ 30 dólares al día eres parte de ese 15% más rico del planeta, codo a codo con Warren Buffett y Michael Bloomberg. En otras palabras, si tu ingreso es de al menos $ 540 pesos diarios, esto es, $ 16,200 al mes, y si la población del mundo fuera de sólo 20 personas, tú serías una de las tres más ricas. Y buena parte de la gente asalariada en México nos ubicamos en ese estrato; basta recordar que el salario promedio mensual de los trabajadores registrados en el IMSS es hoy de $ 15,913.00 pesos.

    Origen es destino

    ¿Qué tan saludable, educado y rico será un recién nacido cuando cumpla, digamos, 20 años? No importan tanto qué tan inteligente, estudioso y trabajador vaya a ser a lo largo de su vida. No resultará lo más determinante si es niña o niño, tampoco el color de su piel. El condicionante principal es dónde nació. La desigualdad entre los países del orbe es terrible. La gran mayoría de los más de ocho mil millones de humanos que habitamos el planeta es muy pobre. “La desigualdad puede ser muy alta al interior de cada país. Estados Unidos es un país de altos ingresos con una desigualdad extraordinariamente grande, por ejemplo. Pero gran parte de la desigualdad global es la desigualdad entre países”, dice Max Roser. Sirva un par de datos para probarlo. Si a nivel global, el 85% de la gente vive con menos de $ 30 dólares diarios, en Alemania y Francia apenas dos de cada diez perciben menos que eso, y mientras que en Dinamarca —con menos de seis millones de habitantes— el ingreso promedio diario es de $ 55 dólares, en Etiopía —en donde viven más de 114 millones de personas— es de sólo 3.30 dólares. Si naciste mujer, afrodescendiente y discapacitada…, pero en París, seguramente tendrás un mejor futuro que un varón de piel clara y sin discapacidad alguna, pero oriundo de los Altos de Chiapas.

    Hoy por hoy haber nacido entre el Bravo y el Suchiate afortunadamente está dejando de ser una fatalidad económica. Los zarpazos de la 4T a la desigualdad comienzan a sentirse.

  • Encarrerado el gato…

    Encarrerado el gato…

    Sé bien que todavía ardemos en deseos de compartir y comentar nuestra enorme consternación ante las monstruosidades que, apenas el domingo pasado, fue a exhibir al Zócalo de la Ciudad de México la oposición y sus huestes, hordas de compatriotas voluntariamente desinformados, ignorantes por decisión propia, fúricos y endiablados, sesgados por el encono. Con todo y que los sabíamos desde hace mucho desquiciados por sus fobias, prejuiciados hasta la ceguera y afanosamente desinformados, con todo, siguen sorprendiendo.

    Yo sé que seguimos entre apesadumbrados e indignados ante el tsunami rosa de desconocimiento, mentiras, desvergüenza y mala leche. Yo sé que abundan los mexicanos y las mexicanas de buena voluntad que quisieran comprender qué tiene que suceder en los recovecos de las entendederas de una persona más o menos normal para negarse a ver la realidad. Sé que a mucha gente noble algo de paciencia le queda y aún cree que podría rescatar del embrujo ideológico a algunos de los que se tragaron el cuento de que el Plan B es un atentado contra la democracia. Bien, lo sé, pero me niego a seguir regodeándome en evidenciar las payasadas retorcidas que el domingo desplegó la reacción y la borregada que el señorito X ha conseguido amasar.

    El caldo rosa de falsedades grotescas, insensatez extrema y descaro ya ha sido suficientemente balconeado; considero que no tiene mucho caso seguir en ello. Quien a estas alturas siga creyendo que aquello fue una manifestación apartidista en defensa de la democracia sencillamente es irredimible. Quede anotado, eso sí, que los conservas aunque ni de cerca son la mayoría sí siguen siendo un montón y se están agrupando ya sin el menor disimulo: el prianismo va a sumar todo lo que pueda, incluido el cada vez más destacado componente de compatriotas con psicopatías varias. 

    Por lo demás, la mañanera del jueves fue un recordatorio importante de que no deberíamos descuidar la celebración. ¿Se acuerdan de aquello de “sonríe, vamos a ganar”? Pues vamos ganando, y no sólo: en la ruta de la 4T, el país va muy bien.

    Ayer el presidente López Obrador presentó una serie de datos duros sobre la situación socioeconómica en la que hoy por hoy se encuentra México, y la verdad prefiero atender las buenas noticias que seguir en la fascinación morbosa que, efectivamente, provoca la reacción y sus desfiguros colectivos. Van algunas…

    • A febrero de 2023, los puestos de trabajo registrados en el IMSS ascienden a 23.66 millones. Es decir, más de 1.2 millones por arriba de los que se tenían al inicio del sexenio. Además, el rebote después de la ligera caída de diciembre es definitivo y seguramente en marzo volveremos a alcanzar récord histórico.
    • El salario promedio mensual de los trabajadores registrados en el IMSS es de $15,913.00 pesos. En enero de 2018, era de $10,582.56 pesos.
    • ¿Cuál ha sido la variación del tipo de cambio respecto al dólar estadounidense por peso mexicano, durante el período que va del 30 de noviembre de 2018 al 28 de febrero de 2023? ¿Se dio la devaluación que pronosticaba la derecha y sus opinócratas y expertos? No, al revés: el peso se ha apreciado 10.1%
    • ¿Y cómo se compara el resultado anterior respecto a las administraciones anteriores, tecnócratas y neoliberales? Bueno, al término del sexenio de Miguel de la Madrid el peso reportó una devaluación de 2,014%, el gobierno de Salinas significó una devaluación de 35.6%; el de Zedillo, de 190.2%; los de Fox y Calderón, del 17.8% y 10.2%, respectivamente, y el de Peña del 55.1 por ciento.
    • En 2022, las familias mexicanas recibieron de los trabajadores internacionales 58.5 mil millones de dólares de remesas.
    • La inversión extranjera directa al cuarto trimestre de 2022 fue 11.6% mayor a la del mismo período del año anterior.
    • Para sorpresa de todas las previsiones de expertos nacionales e internacionales, el PIB de México en 2022 creció 3.1 por ciento.
    • El crecimiento del PIB de México en 2022 (3.1%) fue mayor que el de países como Italia (0.4%), Japón (1%), Alemania (1.9%), Estados Unidos (2.1%), Corea del Sur (2.6%), Francia (2.6%) y China (3%).
    • Inflación en enero de 2023, variación porcentual con respecto al mismo mes del año anterior: 7.91% “A la baja, pero lento”.
    • Con todo, la inflación en nuestro país es menos pronunciada que en países como Colombia (13.3%), Chile (12.3%), Reino Unido (10.1%) y Alemania (8.7%).
    • El presidente anunció que México, Brasil, Argentina y otras naciones de América Latina se están organizando para llevar a cabo acciones conjuntas para enfrentar la inflación, un fenómeno internacional.
    • A enero de 2023, el aumento del poder adquisitivo del salario mínimo, con respecto a 2018 es de 90 por ciento.
    • Al inicio del primer sexenio de la 4T, un salario mínimo alcanzaba para comprar 6.5 kilos de tortilla; actualmente, para 10 kilos.
    • La Bolsa Mexicana de Valores, en lo que va del gobierno de AMLO, ha reportado ganancias por 26 por ciento.
    • Las reservas internacionales del Banco de México han aumentado 15.1% respecto al inicio del sexenio.
    • Evolución del precio real de las gasolinas magna y premium: con Calderón aumentó 22.9% y 5.7%; con Peña, 42.8% y 46%…, y en lo que va del gobierno de López Obrador ha disminuido 7.7% y 5.6 por ciento.
    • Evolución del precio real del Diesel: con Calderón aumentó 49.9%; con Peña, 48.6%…, y en lo que va del gobierno de AMLO ha bajado 7.5 por ciento.
    • Evolución del precio real del gas LP (cilindro): en el sexenio de Calderón disminuyó 1.5%, con Peña aumentó 28.9%…, y en lo que va de esta administración ha disminuido 13.3 por ciento

    Entonces qué…, ¿a poco no sobran razones para sonreír? Ni los azules disfrazados de rosa tendrían que andar morados de coraje.

    • @gcastroibarra