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  • La maldita herencia de las cabezas levantadas

    La maldita herencia de las cabezas levantadas

    Terminó la dictadura macuspánica. Dejó el poder ese sujeto que se aferró al poder y no lo soltó jamás. Se acabó la eterna presidencia de López Obrador que sólo duró seis años, exactamente lo que han durado el resto de las presidencias desde que en México se celebran elecciones democráticas. Para la enorme mayoría, para quienes apoyan al cuatrero gobierno cuatrotero, para quienes no se dan cuenta que no pueden darse cuenta de que no se dan cuenta que el gobierno existe para servir a los intereses de las clases interesadas, se trató de un gobierno lleno de aciertos que redujo la pobreza, hizo constitucionales los programas sociales, aumentó el salario mínimo como nunca antes ningún prudente y responsable gobierno lo había hecho, acabó con al discrecionalidad en la condonación de impuestos, manejó de forma prudente las finanzas públicas, eliminó los gastos superfluos y —sobre todo— gobernó con honestidad.

    Para otros cuantos, para los detractores que saben que solo su saber importa, fue un gobierno con nimios resultados económicos, con una política educativa ideologizada (disculpen el paréntesis, es que sigo buscando un sistema educativo sin ideología), con nulos resultados en salud y una terrible política de seguridad, un gobierno que regaló dinero para ganar votos y consolidó un sistema de propaganda matutino con sus mañaneras. Para ambos, detractores y aplaudidores, aunque con lecturas opuestas, fue un gobierno que desarrollo obras que nunca se habían desarrollado como el corredor interoceánico, el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el Aeropuerto Felipe Ángeles. Lo que nadie dice, ni los unos, ni lo otros, ni ninguno, es que se trató de un gobierno que nos deja la peor de las herencias que un gobierno pueda dejar: gente que se siente con el derecho a ser genuinamente representada, vista, escuchada, gente que demanda ser tratada con dignidad, como iguales.

    El problema del obradorato obradorista de López Obrador es ese, el de haber desarrollado una política de frente a la ciudadanía, al pueblo, al electorado, a la gente. Una política que permitió que más del 70% de la población se sintiera identificada y no avergonzada de ser quienes son ¡Se imaginan el horror que ello representa! ¿Se imaginan la dificultad que implica para la clase aspiracionista, hueste defensora de la clase privilegiada, que ha vivido toda su vida esforzándose por ocultar quienes son y de donde vienen, ver que aquellos a quienes están acostumbrados a mirar hacia abajo, quienes no pueden vivir con las tarjetas de crédito a tope porque los bancos no les conceden créditos, están orgullosos de ser quienes son y de tener un estilo de vida ajeno al de aquellos que creen que el apellido les crece? El daño que ello acarrea implicará décadas, de trabajo para ser revertido. No se trata de un daño económico, no se trata de un daño a la estructura política. No. Se trata de un daño a las entrañas mismas del sistema social que se cimentó, durante siglos, sobre la humillación permanente y sistemática del grueso de la población, sobre el sobajamiento del otro para garantizar que el otro ni siquiera fuera capaz de pensar que podía pensar, sentir que tenia derecho a sentir, mirar que podía mirarse y —mucho menos— decir que podía decir.

    Lo de menos son los programas sociales, el aumento al salario mínimo, las reformas constitucionales, el no entreguismo a los capitales y los intereses extranjeros. Eso importa poco, lo verdaderamente y de toda verdad importante, el daño de todos los daños, estriba en esa espantosa situación que hace que el otro, el que siempre debió vivir aplastado, se ponga de pie y haga oír su voz. Los programas sociales, el aumento al salario mínimo, las reformas constitucionales, la falta de entreguismo se pueden echar para atrás con poca dificultad, basta con tener mayoría en las cámaras y todo eso desaparece. Lo que no se echa para atrás tan sencillo es que el otro se asuma como otro y no quiera ser como aquellos que se consideran únicos y ejemplares, modelos a seguir dentro de un estilo de vida al que los marginales no solo no aspiran, sino que se oponen. Fueron necesarias una conquista sanguinaria, la imposición del sistema de castas, la explotación en los latifundios y frentes de batallas, la humillación continua y constante de la población no privilegiada durante casi quinientos años, para doblegar la voluntad de quienes deben permanecer sin voluntad y vivir al servicio de quienes tienen todo el derecho divino de servirse del otro para que ese sistema funcionara y hoy, luego de seis años, Andrés Manuel, con su afán destructor, lo ha herido de muerte.

    Entrados en gastos

    La opositora oposición que se opone a todo con tal de oponerse no se ha mostrado a la altura de las circunstancias y parece no entender que el daño es más profundo de lo que alcanzan a entender. Se desgastan en pequeños incendios como la no invitación del Rey de España, alteza de todas alas altezas de aquellos que mueren por ser tratados como súbditos, cuando deberían estar recorriendo el mundo civilizado —ese que es gobernado por hombres blancos y heterosexuales— buscando un heredero, apoyado por un ejército ejercitado en las artes de invadir y humillar a la población invadida, dispuesto a venir a estas indómitas tierras salvajes, plagadas de barbaros, a someter a la población y hacerle entender que el único entendimiento posible y la única razón de su existencia es la de servir a la clase privilegiada, agachar la cabeza frente a ellos y caminar por el camino que el Fondo Monetario Internacional ha trasado para ellos y las naciones en las que ellos habitan. Levantar la cabeza y sonreír orgullosos y llenos de esperanza es un peligro en el que peligrosamente el obradorato, con su humanismo mexicano, nos está condenando a vivir.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Historia mínima del desempleo.
  • López-Dóriga no supera a AMLO y lanza nuevo ataque en su contra, señalando que ha decidido “perdonar” al madatario por daños imaginarios

    López-Dóriga no supera a AMLO y lanza nuevo ataque en su contra, señalando que ha decidido “perdonar” al madatario por daños imaginarios

    A menos de 24 horas de que Andrés Manuel López Obrador dejó la presidencia, el periodista Joaquín López-Dóriga volvió a demostrar que no puede superar su animadversión hacia el exmandatario. En su más reciente transmisión en Radio Fórmula, el comunicador estrella de los sectores más privilegiados lanzó un último y dramático mensaje, asegurando que nunca perdonará a AMLO por el supuesto daño que le causó a él y a su familia.

    López-Dóriga, figura emblemática de la oligarquía mediática, ha sido uno de los críticos más vocales del expresidente durante su sexenio, en especial porque López Obrador lo mencionaba en varias de sus conferencias matutinas. Sin embargo, resulta sorprendente que, a tan poco tiempo de la salida de AMLO de la escena política, el periodista siga anclado en el resentimiento.

    Un ataque más disfrazado de perdón

    Durante su programa, López-Dóriga insistió en que las menciones que hizo AMLO de su nombre en las mañaneras le provocaron ataques mediáticos, afectando a su familia. Uno de los episodios más recordados fue cuando el expresidente lo instó a disculparse públicamente por difundir información falsa sobre la ayuda a los damnificados del huracán Otis en Guerrero. En lugar de aceptar su error, López-Dóriga continuó en su línea de victimismo, asegurando que no olvidará lo que considera un “daño irreparable”.

    Lo más curioso es que, entre frases rimbombantes, López-Dóriga afirmó que finalmente decidió “perdonar” a López Obrador, pero solo porque cargar con el odio le haría más daño a él mismo. No obstante, el periodista dejó en claro que no desea el perdón del exmandatario y que prefiere quedarse con “su olvido, ingratitud y falta de memoria”. Un gesto más de su constante necesidad de mantener la polémica viva, incluso cuando ya no tiene sentido.

    Una postura que no sorprende

    El nombre de Joaquín López-Dóriga ha sido sinónimo de crítica constante a López Obrador desde que este último asumió la presidencia en 2018. Su postura no es nueva: representa a los medios más tradicionales y conservadores que se resistieron a los cambios impulsados por la Cuarta Transformación. Que hoy, incluso sin AMLO en el poder, continúe lanzando ataques, solo reafirma su papel como el vocero de los intereses oligárquicos.

    En redes sociales, el periodista volvió a generar controversia. Mientras algunos simpatizantes lo apoyaron, la mayoría de los comentarios le reprochaban su rencor hacia el expresidente y la incapacidad de dejar el pasado atrás. Es evidente que, para López-Dóriga, el ciclo de AMLO no ha terminado, por más que México ya esté avanzando hacia un nuevo capítulo político.

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  • Se acabó…y no pudieron con AMLO

    Se acabó…y no pudieron con AMLO

    Termina un sexenio histórico donde se alcanzaron logros impresionantes con el primer gobierno de izquierda presidencial en México en muchas décadas. Se nos va un gigante de la historia, Andrés Manuel López Obrador deja su camino y por más que les duela a los conservadores, no pudieron con él. De este hito hablaremos a continuación.

    La guerra sucia

    Desde los noventas -y quizás desde antes- a Andrés Manuel López Obrador lo atacaron los conservadores. Desde los intelectuales orgánicos, pasando por los grandes medios de comunicación y finalizando con los oligarcas que veían en el obradorismo un ataque artero a sus mezquinos intereses individualistas.

    Por eso hicieron fraudes electorales al movimiento neocardenista y después obradorista en los noventas, continuaron con ellos en el siglo actual (2006 y 2012) buscando borrar de toda posibilidad al movimiento de izquierda mexicana.

    No solo se robaron las elecciones, también hacían campaña mediática con noticias falsas en contra de AMLO y todo su movimiento, no existía ética periodística alguna, se debía mentir y destruir la figura de Andrés a como dé lugar.

    De ahí que lo desaforaron en 2005 para meterlo a la cárcel y que no contendiera en 2006. Amlo salió avante de esa artimaña gracias al pueblo de México que lo respaldó y obligó al Estado a recular.

    La historia

    Aunque les funcionó por unos años esa estrategia, llegó el 2018 donde el pueblo de México con más de 30 millones de votos le dijo NO al neoliberalismo y le puso un alto, haciendo presidente a Andrés. Por fin llegaba la transformación a México.

    La derecha conservadora no cambió su estrategia y continuó golpeando a AMLO día y noche a través de los medios masivos de comunicación y las redes sociales que les encantó mentir en todo momento.

    Se volvió más encarnizada la lucha por la opinión pública. Pero llegó la mañanera y venció toda argucia de la derecha, fueron derrotados nuevamente por la transformación de las mayorías que ya tenían conciencia crítica más desarrollada, llegaba también la revolución de las conciencias.

    Hasta siempre…

    Ganamos, estamos contentas y contentos por que hacemos la historia y hemos tomado el rumbo de nuestro país hacia uno que vea por las grandes mayorías y combata la corrupción que generaba desigualdad social violenta.

    Nuestro Andrés se va con la conciencia tranquila, sacamos juntos a casi 10 millones de personas de la pobreza, empoderamos a las personas más pobres con los programas sociales, defendimos la educación y la salud como derechos humanos y no como mercancías y un largo etcétera. 

    Termina el gobierno de nuestro Andrés con la llegada de la primera mujer presidenta en la historia de nuestro país, Claudia Sheinbaum. No podía ser de otra forma, debía ser con salida de este gigante histórico y con un gobierno de izquierda en una transformación, nuestra transformación.

    Hoy puedo mirar a quien sea con la frente en alto y decir que me siento privilegiado por vivir y luchar junto a Andrés contra el neoliberalismo mexicano. Fue, es y será siempre un honor estar con Obrador. Gracias.

    Redes sociales

  • LA LECCIÓN FINAL DE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR

    LA LECCIÓN FINAL DE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR

    Hace una semana, intente alcanzar al presidente Andrés Manuel López Obrador en la inauguración del Museo Vivo del Muralismo, en la calle República de Argentina del Centro Histórico, para agradecerle por todo lo que había hecho por el pueblo mexicano y de paso, que me firmara mi libro de Gracias. Salí de mi casa en Uber confiado en que llegaría a tiempo y, sin embargo, había un terrible tráfico. Al estar cerca del lugar, bajé del auto en República de Cuba para correr hasta el lugar en la que estuve a punto de ser aplastado por un metrobús. Una vez que llegué, había terminado el evento, había elementos de la policía y el ejército en el lugar. Me encontré al caricaturista Rafael Pineda “Rapé”; a Paco Ignacio Taibo II, escritor y director del Fondo de Cultura Económica (FCE); a Ezra Alcázar, escritor, ensayista y asistente de Taibo, con quien tuve una breve charla. La policía no me permitió ingresar al edificio, por lo que insistí en buscar al mandatario alrededor del edificio, sólo para enterarme que ya se había ido, lo que me causó mucha tristeza y más al enterarme que era uno de sus últimos actos públicos en la ciudad. 

    Para cuando se publique esta última columna del sexenio, López Obrador se retirará del escenario político y público, para irse a su finca “La Chingada” en Palenque, Chiapas, para dedicarse a escribir sus libros. No podemos negar que López Obrador ha trascendido en la historia del México contemporáneo, porque llevó a cabo políticas sociales que sacaron de la pobreza a 9.5 millones de mexicanos de la pobreza, de acuerdo a información del Banco Mundial; combatió la desinformación de los medios masivos de comunicación, a través de sus conferencias matutinas; recorrió cada uno de los 2,473 municipios de la nación para dialogar, escuchando las necesidades y las demandas de los ciudadanos. Cuál sería la enseñanza final del tabasqueño a las y los mexicanos que luchamos a su lado para que él triunfara aquel primero de julio del 2018.

    Después de dejar la presidencia en 1940, el general Lázaro Cárdenas recorre los pueblos, viaja por Europa y Asia y se entusiasma con la revolución cubana. La solidaridad y compromiso de Cárdenas con el triunfo de Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara ante las fuerzas de Fulgencio Batista, no le impidieron convertirse en una presencia de gran calado político que redundaría en su compleja relación con el gobierno de Adolfo López Mateos, que buscaba mantener cierto equilibrio ante la creciente radicalización de las fuerzas políticas. A ello agregaba el compromiso de Cárdenas con la defensa de los presos políticos por cuya liberación insistió en varias ocasiones en sus encuentros con el presidente, al que incluso propuso derogar el delito de la “disolución social”. En las páginas de la revista Política, Carlos Fuentes contestaba con la misma respuesta a los jóvenes y grupos campesinos que lo abordaban para preguntarles cómo enfrentar a los abusos de los de arriba “organícense”. “Formando unidades políticas capaces de oír y defender los intereses de los jóvenes, los campesinos, los obreros y todos los que sufren nuevas formas de explotación, mediante la organización de todas las fuerzas populares, no con fines puramente electorales, sino para apoyar un programa económico y social coherente, que responda a las aspiraciones de la juventud y señale soluciones prácticas para resolver problemas…No basta con estar en desacuerdo con el PRI: hay que ofrecer algo más”.  

    Así fue que López Obrador nos enseñó a organizarnos para formar un proyecto económico y social coherente, que responda a las aspiraciones de la sociedad. Nos enseñó a ser partidarios de un desarrollo económico independiente y soberano, sin ataduras, ni presiones de gobiernos extranjeros o corporaciones privadas que lo único que persiguen es el aumento de sus grandes fortunas, la apropiación de los recursos y seguir utilizando al Estado como instrumento al servicio de sus intereses. Sobre todo, a que no todo se reduce a procesos electorales, significa la participación real y constante de la población en las decisiones que conciernen. Por eso, es importante la creación de espacios de participación en los que sea la ciudadanía y no los “comentócratas” o “políticos profesionales”, quienes opinen, decidan y ejerzan recursos pensando en el bienestar de las mayorías. 

  • Sexenio de López Obrador

    Sexenio de López Obrador

    Para entender las acciones del presidente saliente, es esencial considerar el contexto en el que asumió el poder. El país estaba atravesando un periodo de profunda decadencia, una crisis aparentemente interminable. El neoliberalismo había traído consigo el abandono de las mayorías, favoreciendo a una oligarquía que se había enquistado en los proyectos gubernamentales.

    La llegada de López Obrador a la presidencia representó el ascenso de un pueblo oprimido desde las altas esferas del poder. Su presidencia no fue casualidad, sino el resultado de décadas de lucha de diversas corrientes de izquierda. El inicio de su gobierno marcó un hito en la historia nacional: por primera vez en mucho tiempo, una persona genuinamente del pueblo alcanzaba el puesto publico más importante del país.

    La presidencia de López Obrador fue, como consecuencia de lo mencionado, un gobierno que mantuvo una conexión constante con las demandas y necesidades del pueblo. Sus políticas, en su mayoría, reflejaron esa sintonía, y sus acciones estuvieron respaldadas por amplios sectores populares. Si hubiera que resumir su gobierno en una sola palabra, esa sería “legitimidad”. En ningún momento traicionó la confianza depositada en él por las mayorías, una confianza que se forjó desde los tiempos del desafuero y que se consolidó a lo largo de su mandato.

    En términos cuantitativos, el gobierno de López Obrador se distinguió por una serie de logros relevantes: la pobreza disminuyó, la economía creció de manera sostenida, la deuda pública fue manejada con responsabilidad y el tipo de cambio del dólar se mantuvo estable e incluso a la baja. México ascendió hasta convertirse en la 12ª economía más grande del mundo, el salario mínimo experimentó un incremento significativo, la delincuencia mostró una tendencia a la baja, el desempleo disminuyó y se realizaron importantes inversiones en infraestructura. Estos logros económicos y sociales fueron cruciales para estabilizar el país tras años de crisis.

    Si hablamos de los logros cualitativos, podemos destacar que durante este sexenio México ejerció una mayor soberanía en el ámbito internacional, algo que había estado rezagado durante años. El gobierno priorizó, por primera vez en mucho tiempo, a los sectores más vulnerables, fortaleciendo la legitimidad del Estado. Además, México se consolidó como un líder regional indiscutible, y hubo esfuerzos concretos por restaurar el tejido social que el neoliberalismo había debilitado.

    Uno de los puntos críticos que merece mención es el papel preponderante que asumió la SEDENA, un aspecto que ya abordé en otra columna. Sin embargo, fuera de esto, considero que no temo al afirmar que el gobierno de López Obrador fue el tercer mejor sexenio en la historia de México, solo comparable con los periodos de Benito Juárez y Lázaro Cárdenas. No sé si lo que presenciamos fue una revolución, pero sería ignorar la realidad no reconocer que se gobernó en favor del pueblo y que se desafiaron las estructuras del poder establecidas en periodos anteriores.

  • ¿Qué hace que una persona sea una leyenda?

    ¿Qué hace que una persona sea una leyenda?

    Una leyenda es alguien que deja una impresión inolvidable en los demás, toca vidas, se le recuerda, se le aprecia. Convertirse en una leyenda significa que lo que haces tiene un gran impacto en las vidas de los demás.

    Les platico que fue un honor estar de este lado de la historia, siempre tuve la certeza de que transformarías la vida y la realidad de millones, sobre todo de los que menos tienen, de los olvidados, de los invisibles y marginados por el neoliberalismo y la codicia de los políticos corruptos que mal gobernaron nuestro país.

    Confié en ti, lloré de felicidad cuando logramos codo a codo por fin llevarte a la presidencia, brinqué loca de contento, disfruté mucho este andar junto a ti, el despertar de las conciencias, la 4ta transformación, tanto que se me fue el tiempo volando, se materializaron las promesas que nos hiciste un día, no nos fallaste, nosotros tampoco te fallamos, día a día luchamos contra los agoreros del mal, combatimos a los amarguetas, combatimos la desinformación, el clasismo y el racismo, mi querido presidente, gracias por darle una mejor vida a tantos mexicanos y mexicanas, hoy tengo sentimientos encontrados, estoy muy triste porque ya te vas, pero a la vez estoy alegre porque confiamos en tu relevo y en el porvenir.

    Quédate tranquilo nosotros vamos a cuidar de tu legado, si, el pueblo sabio. No tengo palabras, tan solo me resta agradecerte por tanto que nos diste, por todo lo que hiciste, por lo que sacrificaste, tu legado para mi es “el despertar de las conciencias”, “la cuarta transformación”, “por el bien de todos, primero los pobres”, “el humanismo mexicano”.

    Andrés Manuel López Obrador has escrito la historia y tu nombre en letras doradas, te recordaremos a pesar del paso del tiempo, estas en nuestros corazones, eres leyenda.

    ¡Ha sido y será siempre un Honor Estar con Obrador!

    Gracias, Gracias, Gracias.

    Gracias infinitas a mis compañeros y compañeras de Los Reporteros Mx por ser equipo en esta aventura, por estar unidos, gracias Mary Carmen, gracias Hans Salazar, les mando un abrazo fraterno.

  • Tras más de 80 años de devaluaciones, AMLO se convierte en el primer mandatario que deja un peso más fuerte de como lo encontró

    Tras más de 80 años de devaluaciones, AMLO se convierte en el primer mandatario que deja un peso más fuerte de como lo encontró

    El expresidente Andrés Manuel López Obrador concluyó su mandato con un peso mexicano más fuerte que al inicio de su administración, un logro que pocos gobiernos han podido alcanzar en las últimas décadas. Al finalizar su sexenio, la moneda nacional se cotizó en 19.68 unidades por dólar en los mercados internacionales, lo que representa una apreciación del 3.5% en comparación con el tipo de cambio de 20.40 pesos por dólar registrado en noviembre de 2018, según los datos de Bloomberg.

    Este fortalecimiento del peso es un hecho significativo, ya que no se había visto una apreciación de la moneda nacional durante un sexenio desde el periodo del Desarrollo Estabilizador en México. El último presidente que entregó una moneda más fuerte fue Manuel Ávila Camacho, quien gobernó entre 1940 y 1946. Desde entonces, México había experimentado constantes devaluaciones en cada administración.

    El peso mexicano enfrentó grandes desafíos durante el sexenio de López Obrador, incluyendo la crisis global provocada por la pandemia de Covid-19, que llevó a la moneda a su punto más bajo de 25.76 unidades por dólar en abril de 2020. No obstante, la recuperación fue contundente, y en abril de 2024, el tipo de cambio alcanzó un mínimo de 16.26 pesos por dólar, un nivel no visto desde 2015.

    Entre los factores que contribuyeron al fortalecimiento del peso destacan las políticas monetarias del Banco de México, que elevó las tasas de interés para controlar la inflación, y el flujo récord de remesas, que mantuvo un constante ingreso de divisas al país. Según Enrique Covarrubias, economista en jefe de Actinver, estas medidas posicionaron al peso como una de las monedas más atractivas a nivel global para los inversionistas, declaró para El Universal.

    Este fortalecimiento económico del peso es uno de los principales legados de López Obrador, reflejando la estabilidad y la resistencia de la economía mexicana bajo su mandato, incluso frente a escenarios internacionales adversos.

    Con información de: El Universal

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  • AMLO se despide de la presidencia con emotivo mensaje: “Misión cumplida, me voy a Palenque”

    AMLO se despide de la presidencia con emotivo mensaje: “Misión cumplida, me voy a Palenque”

    A partir de la medianoche de este 1 de octubre de 2024, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dejó oficialmente de ser presidente de México, cerrando así un capítulo clave en la historia del país. El exmandatario se despidió de la nación con un emotivo video compartido en sus redes sociales, en el cual recordó momentos significativos de su carrera política y expresó su gratitud hacia los mexicanos por su apoyo a lo largo de los años.

    En el video, de casi nueve minutos de duración, AMLO repasó desde sus inicios como líder opositor hasta su mandato presidencial, destacando su compromiso con las comunidades indígenas y los más vulnerables. “Así comenzamos, trabajando en las comunidades indígenas. Ahí me formé, ahí aprendí a trabajar para los pobres… me siento muy orgulloso de eso”, señaló el ex presidente, mientras en la grabación se mostraban imágenes de sus giras y recorridos por México.

    Al son de la canción “Ese Hombre”, de Silvio Rodríguez, el video muestra a López Obrador interactuando con simpatizantes, funcionarios y ciudadanos durante su gestión. Se le ve supervisando proyectos emblemáticos, como el Tren Maya, y participando en mítines y eventos en diferentes regiones del país.

    “Misión cumplida, me voy a Palenque”

    Uno de los momentos más emotivos del mensaje fue cuando AMLO reflexionó sobre su papel en la llamada “Cuarta Transformación” de México. “Me tocó a mí iniciar la transformación del país, porque una decadencia no se puede enfrentar si no es con una transformación, con un cambio de régimen”, afirmó el ex mandatario, subrayando el apoyo que recibió de la mayoría de los mexicanos.

    El video también recopila fragmentos de sus discursos desde el Zócalo de la Ciudad de México, donde en repetidas ocasiones destacó que su mandato fue guiado por el amor al pueblo y la voluntad de servir. “Me dediqué a servir al pueblo y lo hice con mucho amor. Se puede gobernar bien cuando se tiene como propósito servir al pueblo”, enfatizó.

    Antes de concluir, López Obrador expresó su satisfacción por haber culminado su misión como presidente y agradeció a los mexicanos por su confianza. “Cuando esté entregando la banda presidencial solo diré a los cuatro vientos: ‘Misión cumplida, me voy a Palenque y les dejo mi corazón’”.

    “Un hombre necio, pero con la conciencia tranquila”

    A lo largo del video, AMLO se mostró reflexivo y agradecido, reconociendo que su perseverancia lo llevó a alcanzar sus objetivos. “Soy un hombre necio que se va con la conciencia tranquila. No me voy triste, estoy cerrando mi ciclo después de muchos años de lucha, porque vaya que qué tercos fuimos, ¿eh? Necios”, expresó con una sonrisa.

    El mensaje culmina con imágenes de López Obrador saludando por última vez a la bandera y saliendo de Palacio Nacional, en lo que simboliza el cierre de su administración. Este mismo martes, AMLO entregará la banda presidencial a su sucesora, Claudia Sheinbaum, quien se convertirá en la primera mujer en liderar el país.

    Un legado de transformación y lucha

    Durante su mandato, López Obrador se destacó por su enfoque en la lucha contra la corrupción, la implementación de políticas sociales para combatir la desigualdad y su visión de una “Cuarta Transformación” que buscaba un cambio profundo en el sistema político y económico de México. Su legado será recordado por el impulso a proyectos emblemáticos como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, así como por su estilo de gobierno cercano al pueblo.

    “Es indispensable seguir luchando para fortalecer lo alcanzado y continuar construyendo una patria nueva, generosa, eterna”, afirmó AMLO en su despedida. Con su salida del cargo, López Obrador deja un país polarizado, pero con una agenda de transformación que continuará bajo el liderazgo de Sheinbaum.

    El video cierra con la imagen del ex presidente saludando por última vez la bandera de México, marcando el fin de una era y el comienzo de otra para el país.

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  • Lo extrañaremos presidente…

    Lo extrañaremos presidente…

    Lograr lo impensable…

    Un gobierno que pusiera en su discurso y en los hechos primero a la población  más pobre y menos atendida, no solo se antojaba lejano. Impensable. En un contexto donde el PRI y el PAN por orden de aparición, habían actuado en su tiempo de gobernar como obedientes lacayos del Fondo Monetario Internacional y por ende de los países más poderosos del orbe.

    Nuestro presidente puso un límite firme como nunca en la historia, sin cerrar la cooperación internacional, sin cerrar los mercados, solo con un sesgo: el pueblo va primero. Y además sin sacrificar ni uno solo de los programas sociales. 

    Fue el sexenio en el que subió el salario mínimo como nunca en la historia, y el peso mexicano se mantuvo estable. Se construyeron importantes obras de infraestructura terrestre y área, y la gasolina también estuvo en un margen que nunca se excedió. Y todo esto se logró de manera pacífica. 

    Se demostró lo impensable: sí se puede gobernar con políticas públicas a favor de los que menos tienen, sin llevar al país a una guerra. Sin duda está forma de gobernar de AMLO ha sido una obra de arte. De un gran orfebre. Casi andar entre cáscaras de huevo. Con una oposición rabiosa que no se cansó de denostar todo lo realizado. A base de mentiras y más mentiras y de una política como siempre entreguista y agachona con el poder internacional. 

    Nuestro querido presidente nos devolvió la dignidad. Y nos recordó que hace ya 2 siglos México es una nación independiente. Que dejó de rendirle tributo a la corona española y a sus descendientes otrora dueños de bancos y de empresas en nuestro país (bienvenida la inversión, con respeto) Dejó muy claro que nosotros: somos antes que todo mexicanos, y que la política internacional se hace con la cabeza en alto.

    Habló como nunca antes en la historia de nuestra nación del racismo y del clasismo con que tratamos a nuestra población indígena de las que todos somos descendientes también. Del respeto que merecen nuestros pueblos originarios. Gobernó con un profundo amor hacia el pueblo de México, y claro que sí. Amor con amor se paga, nuestro presidente deja una huella positiva enorme en nuestros corazones, y nuestro agradecimiento.

    Le tocó una fuerte pandemia, y nos mantuvo informados y cuidados. Nos vacunó a todos sin distinción de clases sociales.

    Falta mucho por hacer sin duda, han sido años de estar gobernados por gente que debió ser impresentable. Y que se alió prácticamente en todas las ocasiones con el crimen organizado, y se convirtieron en gánsters de cuello blanco. Nuestro presidente gobernó con el peso de aquellos expresidentes que refugiados en el extranjero; seguían  queriendo manejar el país, furiosos por perder sus canonjías entre ellas sus pensiones millonarias. Digo el peso porque se encargaron de orquestar una campaña sucia y ruin con todos los corruptos medios privados de televisión y radio: también muy enojados porque se les exigió que ya, era justo que pagaran impuestos (pues siempre coludidos y compinches con el gobernante en turno, no pagaban nada).

    Lo que se logró fue impensable, decirle a las cosas por su nombre en la política, y no desde lo oscurito, ni en sobre mesas, o en charlas de café, sino desde la tribuna de AMLO. En sus famosas mañaneras, hablar con el pueblo de tú, informarlo con respeto sobre todo lo realizado en su gobierno.

    Quizá no se comprendieron en un principio, así como su estilo único y sus bromas. Por eso “me cansó ganso” que las extrañáremos.

    Y su última gran aportación de este  gran presidente, al que se crítico de falta de sensibilidad feminista, quizá por algunos comentarios fuera  de contexto o en su momento desafortunados. Es proponer a una candidata mujer para continuar de alguna manera su legado. Claudia Sheinbaum, votada con una amplia mayoría y quién  se encuentra a punto de asumir el poder. Con eso nos calló la boca a los que dudábamos de su talante feminista. Sin duda un gran presidente que con el paso del tiempo será todavía más valorado. Como reza el refrán. “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”. 

  • NUEVA FORMA DE VER EL PODER: AMLO

    NUEVA FORMA DE VER EL PODER: AMLO

    El político más importante en la vida contemporánea de México y el más querido, se retira dejando no solo un legado al pueblo (del cual hablé en mi anterior columna), sino que además un modelo a seguir para la esfera política, siendo una de las enseñanzas, el retirarse a tiempo, el soltar el poder. 

    Haciendo un escaneo de los gobiernos de izquierda de Latinoamérica, algunos han repetido el mismo error, la reelección. Fidel en Cuba, Lula en Brasil, Evo en Bolivia, Maduro en Venezuela, por mencionar algunos de los más sonados; y aunque cada país tiene sus particularidades, esta decisión afecta más de lo que se ve a simple vista. Crea estructuras de poder inamovibles que no permiten la renovación de liderazgos, genera un estancamiento de los movimientos progresistas y desincentiva la participación ciudadana. 

    El obradorismo, al igual que el maderismo se ha convertido en símbolo del “sufragio efectivo, no reelección”, y esto coloca una vez más a AMLO como un gran líder de la izquierda en toda nuestra América. Así como México proviene de metztli: luna y xictli: ombligo; es decir, “en el ombligo de la luna”, Andrés Manuel López Obrador ha convertido a nuestro país en el centro de la política como un ejemplo a seguir respecto nuestros países hermanos. 

    Analistas, politólogos e incluso periodistas han venido a México para aprender sobre el proceso que se esta llevando acabo en nuestro país y poder llevar está transformación a sus países desde sus trincheras. Puedo dar fe de ello. 

    Así pues, López Obrador soltó el poder y con ello añadió al obradorismo, a toda esa nueva cultura política, una izquierda democrática siempre a favor de la voluntad popular. Con estos principios, este movimiento lejos de marchitar, está vivo de esperanza y la muestra esta en que el Presidente se retira con un 77% de aprobación y la Presidenta Claudia Sheinbaum logra superar los votos obtenidos por el propio  López Obrador en 2018.

    En consecuencia, este martes 1 de octubre, día en que se pública este artículo, toma protesta la primera PresidentA de nuestro país, cuyo gobierno estaré analizando en mis próximas columnas. 

    Cierro esta columna con las siguientes palabras: Entre la gente continua y continuará el quebrantante suspiro que no es capaz de cesar, pues se va aquel líder social que al cual no solo vieron luchar sino que acompañaron en el combate.