El posible envío de tropas británicas forma parte de debates en la OTAN sobre seguridad frente a Rusia y China, mientras crece la polémica por las declaraciones del presidente estadounidense sobre controlar la isla.
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, analiza la posibilidad de enviar tropas británicas a Groenlandia en el marco de las discusiones de la OTAN sobre el refuerzo de la seguridad en el Ártico, una región cada vez más estratégica y disputada. El debate se intensificó tras las reiteradas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha insistido en su interés por tomar el control del territorio danés semiautónomo, incluso sin descartar el uso de la fuerza.
De acuerdo con reportes de la prensa británica, mandos militares del Reino Unido elaboran planes para una eventual misión de la OTAN en Groenlandia, que podría incluir soldados, buques de guerra y aeronaves. Desde el gobierno, la secretaria de Transporte, Heidi Alexander, minimizó el alcance de estas versiones y aseguró que se trata de “discusiones habituales” dentro de la Alianza Atlántica, enfocadas en contener las ambiciones de Rusia y China en el Círculo Polar Ártico.

Las declaraciones de Trump han generado preocupación entre aliados europeos, al advertirse que su postura podría debilitar la cohesión de la OTAN. La líder conservadora británica, Kemi Badenoch, alertó sobre el riesgo de fractura dentro de la alianza y consideró que Groenlandia es un asunto secundario frente a la necesidad de mantener a Estados Unidos comprometido con la defensa colectiva.
En contraste, el exembajador británico en Washington, Lord Mandelson, descartó que Trump recurra a una acción militar directa contra un aliado y sostuvo que el futuro del Ártico se definirá mediante negociaciones y acuerdos de seguridad liderados por Estados Unidos. No obstante, también criticó al gobierno de Starmer por no cumplir con el aumento prometido al gasto en defensa, en un contexto donde altos mandos retirados advierten que las Fuerzas Armadas británicas están sobreexigidas.
Downing Street confirmó que el Reino Unido toma muy en serio las amenazas en el Alto Norte y continuará trabajando con sus aliados para reforzar la disuasión y la defensa en la región, en medio de un escenario geopolítico cada vez más tenso.

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