Las operaciones federales de ICE han desatado protestas y cierres de comercios locales en Minneapolis, Minnesota mientras las grandes firmas de la región evitan pronunciarse por temor a represalias políticas.
El incremento de las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minnesota, Minneapolis ha comenzado a debilitar la estabilidad económica local y a tensar el clima social. Mientras, los pequeños comercios en áreas como Lake Street implementan protocolos de emergencia, las grandes corporaciones del estado mantienen silencio ante la situación en la ciudad que contrasta con su activismo social en años anteriores.
La situación alcanzó un punto crítico tras la muerte de Renee Good, quien falleció la semana pasada a manos de agentes federales de ICE. Sumado a las detenciones registradas frente al edificio federal Bishop Henry Whipple el pasado 15 de enero, ha provocado manifestaciones masivas.
En Richfield, se reportó la detención de dos empleados de Target, ambos ciudadanos estadounidenses, por parte de agentes federales. Ante esto, el legislador estatal Michael Howard ha instado a las empresas a ser más transparentes y a exigir órdenes judiciales antes de permitir el ingreso de autoridades migratorias a sus instalaciones.
En el corredor comercial de Lake Street, epicentro de la comunidad latina, los negocios han cambiado. Restaurantes cómo Pineda Tacos han colocado letreros de “NO ICE” y operan bajo estrictas medidas de seguridad.
Dueños de firmas locales han optado por el silencio para evitar atraer la atención de las autoridades, permitiendo a sus trabajadores faltar si se sienten en riesgo.
Minnesota alberga a 17 de las empresas más importantes del país, incluidas Target, UnitedHealth y General Mills. En 2020 estas firmas se pronunciaron tras la muerte de George Floyd, en esta ocasión han optado por el silencio. Consultadas por agencias de noticias, ninguna de estas compañías, ni otras como 3M, Best Buy o Cargill han emitido declaraciones sobre el impacto de las redadas.
La Cámara de Comercio Regional de Minneapolis advirtió que la economía local, valuada en 350 mil millones de dólares, ya presenta síntomas de devaluación. Mike Logan, director ejecutivo de la organización, indicó que los efectos negativos se extienden desde las grandes granjas y empresas industriales hasta los emprendedores independientes.
Mientras el gobierno federal justifica las tácticas de control migratorio, las encuestas sugieren que el 69% de la población prefiere que las agencias den prioridad a la seguridad ciudadana y minimicen los daños físicos durante los arrestos. Por ahora, el panorama en Minneapolis es de una economía en alerta y una sociedad civil que exige respuestas tanto al gobierno como a sus líderes empresariales.
– A.P.R.

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