La derecha mexicana, representada por el PAN y el PRI, mostró este jueves un frente fragmentado al rechazar sumarse al evento convocado por la presidenta Claudia Sheinbaum en el Zócalo capitalino, donde se celebrará el éxito diplomático que pauso los aranceles impuestos por Estados Unidos. Mientras el gobierno federal destacó el acuerdo como una victoria para México, las fuerzas opositoras lo tacharon de “lucro político”.
Críticas del PAN: discursos vs. Estrategia
El senador panista Ricardo Anaya, señalado por presuntos sobornos durante la aprobación de la reforma energética de 2014, lideró las críticas:
“No es con discursos en el Zócalo que se resolverá este problema. Necesitamos influir en congresistas norteamericanos […] no a aquello que suena más a un lucro político”.
Sobre el impacto económico, advirtió: “Si (los aranceles) se sostuvieran por meses o años, sería devastador: recesión, desempleo y tipo de cambio disparado”.
Sin embargo, omitió reconocer que la gestión de Sheinbaum logró revertir la medida, evitando una crisis.
Jorge Romero Herrera, líder nacional del PAN —vinculado al llamado Cártel Inmobiliario en CDMX—, convocó a una sesión urgente para “enderezar el rumbo” del partido, sin detallar propuestas alternativas.
PRI se alinea con el rechazo
Alejandro Moreno, presidente del PRI, fue cuestionado si su partido atendería el llamado de la titular del Ejecutivo a lo que confirmó que el Comité priista no asistirá al mitin político. Tito Zurita en un post de X ironizo sobre la importancia de la asistencia de “Alito”.
¿Oportunismo o incoherencia?
Mientras Sheinbaum subrayó que el Zócalo albergará un “festival para el pueblo”, celebrando la defensa de la economía nacional, PAN y PRI insisten en restar méritos al gobierno. Anaya, cuya credibilidad está en entredicho por escándalos de corrupción, y Moreno, enfrentando acusaciones de autoritarismo interno en el PRI, evadieron aplaudir un resultado concreto.
La postura refleja una estrategia de oposición cerrada, incluso ante avances diplomáticos, priorizando el desgaste político sobre el reconocimiento de logros nacionales. Mientras tanto, cuestión es: ¿es esta una derecha más interesada en disputas partidistas que en sumar esfuerzos por México?

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