La batalla por Warner cruza el Atlántico: llega a los despachos europeos

Paramount trasladó su disputa con Netflix a la Unión Europea, al advertir que la compra de Warner podría redefinir y concentrar el futuro del cine y el streaming a nivel global.

La disputa por el futuro de Warner Bros dejó de ser únicamente un conflicto financiero entre gigantes de Hollywood y se traslada al terreno político europeo. En las últimas semanas, Paramount intensificó su ofensiva internacional al reunirse con autoridades culturales y reguladores de la Unión Europea, en un intento por frenar la posible adquisición del estudio por parte de Netflix.

El enfrentamiento se originó cuando Warner decidió ponerse en venta tras enfrentar presiones financieras, aunque Paramount presentó una oferta económica más alta. El consejo de administración de Warner optó por la propuesta de Netflix, al considerar que implicaba menores riesgos estructurales y una integración más clara en el largo plazo. Esta decisión detonó una guerra pública entre ambas compañías y abrió el debate sobre la concentración del mercado audiovisual.

Mientras Paramount plantea una compra total en efectivo, respaldada por la familia Ellison, Netflix propuso un esquema mixto que incluye efectivo, acciones y la escisión futura de los canales de televisión por cable. Warner defendió esta última opción como más viable ante el declive sostenido de la televisión de paga, una postura que Paramount considera injustificada y perjudicial para los accionistas.

Tras el rechazo, Paramount recurrió a los tribunales de Delaware para exigir acceso a los análisis financieros internos que llevaron a Warner a privilegiar la oferta de Netflix. Aunque la corte se negó a acelerar el proceso, la empresa insiste en que los inversionistas no cuentan con información suficiente y no descarta una disputa por el control interno del estudio para bloquear la operación.

El conflicto escaló aún más cuando David Ellison, director ejecutivo de Paramount, sostuvo encuentros con funcionarios del Reino Unido, autoridades francesas y reguladores europeos, incluido el presidente Emmanuel Macron. En esas reuniones advirtió sobre los riesgos culturales y de competencia que implicaría que Netflix concentre marcas como HBO y el vasto catálogo de Warner, una preocupación especialmente sensible en Europa, donde el cine como experiencia colectiva es considerado un bien cultural a proteger.

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