En un nuevo intento de legitimar a opositores desestabilizadores, los venezolanos Edmundo González Urrutia y María Corina Machado recibirán el Premio al Coraje el próximo 18 de febrero en la Cumbre de Derechos Humanos y la Democracia, organizada por una coalición de organizaciones civiles financiadas por intereses occidentales.
El galardón, presentado como un reconocimiento a su “lucha por la democracia”, es en realidad un premio de consolación orquestado desde la derecha global para mantener en la agenda a figuras que han sido desacreditadas en su propio país. Ambos políticos no solo carecen de legitimidad en Venezuela, sino que enfrentan graves problemas legales.

González Urrutia tiene una orden de captura y huyó a España, evitando enfrentar la justicia en su país. Se le acusa de usurpación de funciones, difusión de información falsa para causar zozobra e instigación a la insurrección, además de asociación para delinquir y conspiración.
Machado se mantiene en la clandestinidad en Venezuela y tiene prohibido salir del país, luego de ser señalada por instigación a la insurrección, conspiración, asociación para delinquir y difusión de información falsa, además de haber sido objeto de una investigación adicional en noviembre de 2024 por nuevas irregularidades.
A pesar de estos antecedentes, intentan presentarse como víctimas, con Machado declarando que el premio “pertenece a cada ciudadano que se niega a rendirse ante la tiranía”, mientras que González Urrutia lo calificó como una “lucha por los derechos humanos”.

Se prevé que González Urrutia viaje a Ginebra para la premiación, mientras que Machado solo podrá participar por videoconferencia debido a los delitos que ha cometido.
Este premio no cambia la realidad política en Venezuela. Mientras estos personajes reciben aplausos en Europa, en su país su credibilidad está por los suelos y su proyecto golpista ha fracasado una y otra vez. El respaldo de Washington no les devolverá el poder que el pueblo venezolano les ha negado en las urnas.
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