Propagar la impotencia

A pesar de que el 7 de octubre de 2023, milicianos de Hamás lanzaron cohetes que cruzaron la frontera, atacando diversas localidades israelíes, matando a 1,200 personas (según fuentes oficiales israelíes) y secuestrando a más de 200, hay quienes critican la respuesta inmediata y prolongada de Israel, con bombardeos masivos sobre Gaza y su población civil, declarando el estado de guerra y desplegando miles de reservistas, además de imponer un bloqueo total a la entrada de bienes y ayuda humanitaria a la Franja, con el objetivo de recuperar a los rehenes y “destruir a Hamás”. Por alguna razón, a un porcentaje importante de la población mundial le parece indignante que una nación con alrededor de 530,000 soldados (reservistas incluidos), con tanques Merkava, cazas F-35, artillería, misiles de precisión, sistemas antiaéreos, barcos lanzamisiles, drones ultramodernos, y un importante arsenal nuclear, con un presupuesto militar anual que lo coloca en el puesto 13 a nivel mundial en gasto militar absoluto, con inteligencia, cibernética, comunicaciones militares, sistemas robotizados de defensa, ataque abiertamente a la población civil de un país donde más del 97% vive en pobreza multidimensional, el desempleo llega al 79.7% y el PIB se ha desplomado casi un 85%, un país donde el acceso a servicios básicos como alimentos, agua y salud es mínimo, y virtualmente todos los habitantes dependen de ayuda humanitaria ¡El mundo está de cabeza! ¡La víctima es Israel! ¡¿Alguien, por favor, quiere pensar en Netanyahu?!

No sorprende que confundan, quienes confunden lo que no sorprende, el derecho del pueblo palestino a vivir, con el derecho del pueblo palestino a no ser exterminado. Aunque parezca lo mismo, no lo es, no cuando uno de ellos, o ambos, depende del Estado de Israel. Desde qué sería de esperarse una serie de operaciones estratégicas y puntuales para acabar con los 30,000 combatientes activos de Hamás, de los cuales Israel afirma haber aniquilado a casi 15,000. Lo que no entienden quienes no entienden que no entienden que podría esperarse un actuar quirúrgico por parte del gobierno israelí y su altamente especializado ejército, es que para ello hace falta humanidad y si de algo no presumen Netanyahu y compañía es de humanidad. Actuar con precisión y erradicar a aquellos que estuvieron detrás del ataque del 7 de octubre de 2023, tiraría a la basura la posibilidad de realizar una demostración de fuerza que contribuya a desalentar cualquier intento de los países árabes por desestabilizar los altamente interesados intereses imperialistas en la región. Si los bombardeos y ataques israelies en la Franja de Gaza han matado a más de 61,000 personas (pudieran ser más de 100,000), si aproximadamente el 72% de ellos han sido mujeres y niños, si entre los muertos hay alrededor de 280 periodistas y más de 1,500 trabajadores medicos y de la salud, no es porque la inhumanidad israelí sea inhumana, no sólo es eso… se trata de una acción completa y absolutamente ilegitima e injustificable que busca la desaparición de todo aquello que sea palestino en aras de la preservación —que no se encuentra realmente amenazada— de todo aquello que sea israelí.

Acabar con Hamás no resuelve nada de lo que le interesa resolver al gobierno de Netanyahu, lo verdaderamente necesario es acabar con las fuerzas de ocupación palestinas que ocupan el territorio israelí desde antes de que las fuerzas de ocupación israelíes ocuparan el territorio palestino. Porque una cosa es que los palestinos estuvieran ahí desde antes que los israelíes y otra que los israelíes vayan a permitir que las cosas se queden así. Es por ello que de octubre de 2023 a la fecha el ejército de Israel se ha encargado de exterminar a más de 1,400 familias palestinas, de borrarlas por completo de la faz de la tierra, no dejando ni a uno solo de sus miembros vivos. Eso sin contar a las más de 3,470 familias de las que queda un único sobreviviente, quedando de facto borradas como grupo familiar. Si no quedan niños palestinos en el mundo no podrá haber adultos que luchan por defender el derecho a vivir en la tierra donde nacieron, si no queda una sola mujer palestina en el mundo, no podrá haber niños que se conviertan en adultos que luchen por defender el derecho a vivir en la tierra donde nacieron, y si no queda una sola familia palestina, bueno… creo que el mensaje es claro… esos pobres israelíes que viven atormentados por el hecho de que haya seres humanos no israelíes en el mundo, podrán dormir un poco menos intranquilos. Cuando menos de aquí a que decidan empezar a colonizar un nuevo territorio y exterminar a su población.

Hamás nunca ha sido el problema, no para el Estado de Israel y su gobierno, no para Netanyahu quien como un auténtico defensor de la pluralidad fortaleció a Hamás entre los años 90 y 2000 para debilitar a la terriblemente dispuesta a negociar Autoridad Nacional Palestina ¿Negociar? El asunto es exterminar, no alcanzar acuerdos que permitan la coexistencia de ambas partes. Reforzar a Hamás era parte de la estrategia de Netanyahu  para dificultar el establecimiento de un Estado Palestino y mantener aislados a los palestinos de Gaza respecto a los de Cisjordania. Mientras sobrevivan palestinos debe sobrevivir Hamás para favorecer la división interna. El enemigo no es Hamás, el enemigo es aquel que no declare la guerra a muerte a Israel y al no hacerlo permita la coexistencia de Palestina e Israel, cosa que no sucederá gracias a esas transferencias financieras y a las estrategias políticas diseñadas para que Hamás se consolidara como fuerza dominante en Gaza, dificultando la unidad palestina y el avance hacia una solución negociada.

Entrados en gastos

Resulta preocupante de toda preocupación que el gobierno de Israel se limite a atacar a los palestinos en la Franja de Gaza, el derecho de defensa preventiva debería expandirse, en cualquier momento alguien desde Irán, Irak, Siria, Yemen, Pakistán, Turquía, Egipto o Jordania podría contemplar la posibilidad de contemplar la posibilidad de amenazar la supervivencia de Israel. La tolerancia y tranquilidad con la que el sionismo ha enfrentado las protestas en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, España, Australia, Canadá, Italia, Bélgica, Países Bajos, Noruega, Suiza y en casi 100 países más, es más que alarmante, inquieta que no estén tomando cartas en el asunto y empiecen a bombardear —cuando menos— algún poblado olvidado de cada uno de esos países proto terroristas. Es más, en aras de la supervivencia del siempre sionista Israel, el ejercito israelí debería lanzar un ataque fulminante en contra de Israel mismo, estado terrorista en el que se han registrado protestas masivas para exigir un alto al fuego en Palestina y la dimisión del gobierno de Netanyahu.

  • Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Historia mínima del desempleo.

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